La verdad, aunque esté en minoría, sigue siendo la verdad...

La burguesía disfraza su propio interés particular, para que de tal forma, ese interés particular forme parte del interes general

jueves, 24 de diciembre de 2015

La guerra del poco pan y mucho circo

Vivimos inmersos en una gran mentira. La maquinaria del sistema para mantener los privilegios de la clase dominante sin que el pueblo se levante para reclamar lo que le están quitando funciona con la perfección de un reloj suizo. Dominan la justicia, el discurso, los gobiernos, los medios de comunicación, las fuerzas armadas, las finanzas, la administración de alimentos...
Estamos siendo testigos de una deformación de la democracia donde cualquiera tiene voz, pero aquel que no se adapte a cierto discurso deberá someterse a una oclusión que entorpecerá su labor, difamará su discurso y propósitos e incluso puede llegar a su eliminación... discursiva... por ahora.
Lo peor de todo es que estas formas de controlar el discurso tienen un marco legal avalado por los gobiernos y las leyes tendientes a proteger los privilegios de los poderosos y el discurso que les conviene, claro que jamás van a aceptar que están avasallando la libertad de expresión, sino que se citan la violación de leyes menores, la no renovación de licencias o contratos, y claro, los trabajadores de esos medios independientes desaparecidos quedan a merced de los empresarios que eran su competencia así que tendrían que cambiar su discurso si quieren trabajar en otra parte. Esto es muy útil para jactarse de la inexistencia de "listas negras", nadie será perseguido por haber trabajado en un medio "sancionado" pero difícilmente pueda desenvolverse con la misma libertad que antes.

El tiempo de las tiranías nobles y las censuras útiles
Para mantener este poder y darle una apariencia legal, se utilizan toda clase de organismos controladores gubernamentales que entienden la ley según su conveniencia. Los medios de comunicación no son la excepción, si bien en su inmensa mayoría son empresas privadas y sostienen la retórica capitalista en el discurso, nunca falta alguno que molesta a las clases dominantes, que se preocupa por los derechos de quienes no tienen voz o que corre el velo de mentiras que medios y gobiernos nos tienden para mantenernos mansos y dominados. Los organismos de control gubernamental de medios de comunicación cumplen la función de cuidar el rebaño. Si entre aquellos que están sometidos al monitoreo hay alguno que no se ajusta a los intereses de la clase dominante, siempre aparecen engorrosas normativas y leyes que se dicen violadas para eliminar al descarriado de manera "legítima", usando la ley. Si es necesario, algún tribunal dará curso a la decisión del ente y listo, un nuevo acto de censura legal se habrá cometido para acallar medios contestatarios. Habría que contar con los dedos de una mano cuántos grandes grupos económicos sufrieron sanciones de entes reguladores y de éstos cuántos las cumplieron. Por lo general los entes reguladores de medios hostigan a cadenas pequeñas, con escaso poder de lobby judicial, indeseables incluso para los otros medios que no alzarán la voz contra este acto de censura, a sabiendas de que a ellos jamás les ocurriría, en el fondo, los medios hegemónicos controlan al ente que los regula.
No omitamos el papel de la (irónicamente llamada) justicia, en la mayoría de los países el poder judicial es la última voz del poder, lo que le da un marco legal a todos los atropellos, si la causa es contra una persona pobre, una empresa pequeña, el proceso toma la velocidad del rayo y casi siempre, se define en contra del más débil. Si por el contrario, el denunciado es un multimillonario o una empresa oligopólica la causa se tornará eterna con toda clase de dilaciones, apelaciones, medidas cautelares, sumada a la lógica tardanza proveniente de muchos jueces y fiscales con pocas ganas de investigar a sus patrocinadores. El sistema judicial es la herramienta que tienen actualmente las clases dominantes para legitimar el atropello, y es su mejor excusa para que no se acuse al régimen de dictadura. Los grupos de tareas de las viejas tiranías hoy son los entes reguladores, los estudios de abogados y los jueces acólitos.

El corto documental que traemos hoy refiere al proceso llevado a cabo por un ente regulador de medios británico (la OfCom) contra un medio de comunicación iraní, TVPress, aquí se puede ver como las batallas mediáticas son la forma de neo-guerra que se torna habitual en nuestros tiempos. La batalla por dominar el discurso, por ocultar la disidencia, por repetirnos continuamente lo que está bien y lo que está mal, algo que antes hacía la Iglesia, ahora lo hace el noticiero de la noche. Es algo no menor, sino cómo harían las oligarquías para lograr que la mayoría de los ciudadanos sigan eligiendo gobiernos pro-oligárquicos contrarios a las clases trabajadoras?