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viernes, 12 de diciembre de 2014

Alemania: El milagro de la economía fuerte basada en los trabajadores pobres

Angela Merkel, canciller alemana
Un país al que muchos quieren imitar y al que muchas personas que conocemos toman como ejemplo superlativo es Alemania. La famosa disciplina de los alemanes derivada de un pasado de guerras, donde el orden marcial era incuestionable y no se podía apelar la decisión de un superior, es aplicada en muchos ámbitos, forma un sello distintivo de una sociedad que considera este orden propicio también para la vida laboral.
Muchas veces hemos oído que "Alemania es el motor de Europa" y que la crisis de los estados del sur europeo: Portugal, Grecia o España, se debe a la "poca cultura del trabajo y disciplina" de estos países en contraposición a la aparente falta de crisis en Alemania. Parece paradójico que en un mismo bloque económico hay algunos países que tienen que hacer toda clase de maniobras para no estallar mientras que la economía alemana crece y hasta se da el lujo de sacar multinacionales propias de empresas que hace pocos años eran pequeños emprendimientos familiares.
Sabemos que no es oro todo lo que reluce, ese "milagro" de la economía alemana se explica en las concesiones que tuvieron que hacer los trabajadores para que la producción de las empresas en que trabajan (o trabajaban) se incremente, y le permita a los empresarios dueños expandirse y abrir sucursales en el extranjero. Estas concesiones consisten en trabajar más horas por el mismo, o menos, salario, someterse a la flexibilidad laboral, privarlos de cualquier participación gremial o incluso aceptar quedarse sin trabajo ante prácticas de ajuste de las mismas empresas bajo la fachada de "reestructuración de personal". El empobrecimiento de la calidad laboral germana se ha visto acentuado en el gobierno neoliberal de Angela Merkel y tibiamente se puede ver en algunas huelgas iniciadas por distintos sectores, como las que llevaron a cabo recientemente los trenes y los empleados la célebre línea aérea de Lufthansa.
Estas corporaciones alemanas ejercen una extorsión sobre sus compatriotas, o éstos aceptan condiciones laborales desfavorables o esta empresa se muda a Extremo Oriente donde poco le costará hallar gente para casi esclavizarla. Esta condición no es exclusiva de las empresas alemanas, hay multinacionales extranjeras que hacen lo mismo en la zona como el caso que ya tratamos de Amazon.com.
Un detalle llamativo es la pobre cultura sindical de muchos países del norte de Europa en comparación con pueblos del sur mucho más combativos y con una vieja tradición gremial (Francia, Italia, España, por caso)
El tan mentado modelo alemán que nos piden que copiemos, ¿será el de ser obedientes a las jerarquías patronales y no cuestionar sus caprichos?