La verdad, aunque esté en minoría, sigue siendo la verdad...

La burguesía disfraza su propio interés particular, para que de tal forma, ese interés particular forme parte del interes general

jueves, 19 de diciembre de 2013

Un burbujeante símbolo del mercado

Una de las primera publicidades apariciones de Santa Claus ligado a la corporación Coca Cola
Si hay algo que definitivamente no encaja con ningún tipo de religiosidad o mitología es el personaje de Santa Claus, San Nicolás, también llamado Papá Noel (del francés Père Noël), Father Christmas o Viejito Pascuero. A la ambigüedad en su nombre se suma lo ajenas que resultan sus características al contexto del hecho que se conmemora en la Navidad: el nacimiento de Jesucristo. Partamos que San Nicolás y Jesús nunca fueron contemporáneos a diferencia de los Reyes Magos (todo esto según los mitos actuales).
Lo cierto es que se trata de un personaje ficticio bastante ajeno a la religión y acorde a la ideología del consumo que se impuso desde mediados del Siglo XX primero en el mundo capitalista cristiano y luego exportado al resto del mundo como símbolo de que en Navidad hay que hacer regalos.
La confección del personaje se basa en algunos datos reales y mitos incomprobables, pero que son vitales para sostenerlo.

El verdadero San Nicolás
San Nicolás de Bari
 Algunos remiten a un acaudalado aristócrata bizantino nacido en 270 DC en Licia, actual Turquía, un país bastante apartado a Laponia (norte de Finlandia), presunta localidad actual del mito regalón. Este hombre con el tiempo fue santificado bajo el nombre de San Nicolás que tiene una célebre iglesia en la ciudad italiana de Bari. El tema de los regalos es donde parece difuso. Algunos comentan que San Nicolás acostumbraba a distribuir sus bienes entre los pobres luego de una peste que asoló su ciudad y a su familia, aunque la repartija de regalos (en este caso serían más bien donaciones, beneficencia) no se producía necesariamente en diciembre.
Se sabe, entre otras cosas, que San Nicolás fue encarcelado por las autoridades paganas de Roma y luego indultado por Constantino, primer emperador romano cristiano, en 325 participó del Concilio de Nicea (hoy Iznik, Turquía). Allí se fijaron muchas de las características del cristianismo moderno tendientes a borrar las festividades paganas imponiendo así al Cristianismo como religión oficial del Imperio Romano.
San Nicolás murió el 6 de diciembre de 345 en Myra (también ubicada en lo que hoy es Turquía), sus restos fueron llevados a Bari, Italia desde Turquía luego de la conquista musulmana de Asia Menor.
Con respecto a los regalos, otra excusa que arguyen algunos es que en la Antigua Roma, hacia mediados de diciembre(entre el 17 y el 23), había una celebración al dios Cronos (Saturno) y en aquella fiesta denominada Saturnalia se solía dar regalos a los niños.
No se sabe si la especie es exacta, pero sí que se trata de cubrir un mito pagano con un mito ligado al cristianismo como en el caso de la Navidad, lo cual trataremos en futuras notas.

La confección del personaje actual
Ciertamente el aspecto estético del personaje es otro triunfo del discurso mediático capitalista y occidental. En Norteamérica, cuna del consumismo actual, ya existía un personaje que entregaba regalos en Navidad: Old Father Christmas quien fue llevado a EEUU por colones holandeses en el siglo XVII bajo el nombre del patrono de Ámsterdam Sinter Klaas (San Nicolás) cuya fiesta se celebra en Holanda todos los 5 de diciembre, en ella se representa al santo llegando en barco desde España a mediados de noviembre (evento que hasta se transmite por tv) y que es ayudado por un grupo de hombres negros (uno de ellos llamado Pedro) en la entrega de galletas a los concurrentes. Esta celebración en Holanda guarda algunos vínculos con la adoración al dios nórdico Odín puesto que el santo cabalga, según la liturgia, un caballo blanco llamado Sleipnir, de 8 patas, Santa Claus, se cree, también monta un caballo blanco que vuela sobre las casas en Holanda.
El Viejo Papá Noel en un libro de 1855
La vieja representación de este personaje lo caracteriza bastante diferente al actual, usaba colores como el verde en sus ropas y no tenía un trineo con renos, estaba más cerca de ser un montañés campechano que del estereotipo actual.  Durante los siglos XVIII y XIX no había acuerdo sobre el color de la ropa de Santa Claus, algunos ya usaban el rojo (como Thomas Nast en un dibujo de 1863) vinculándolo al color que usan en sus ropas los obispos, otros usaban mucho el color verde por tradición, sin embargo muchas ilustraciones eran en blanco y negro así que no se inclinaban por ninguna de las posturas.
El profesor de Teología estadounidense Clement Moore fue el autor del poema "Una visita de San Nicolás" de 1823 que Moore dedicó a sus numerosos hijos. Se cree que fue el primer texto en aludir a los trineos con campanillas guiados por renos, el anciano santo tenía rasgos similares al de los gnomos de las leyendas nórdicas, algunos de los cuales se preservaron para confeccionar la imagen comercializada actual. Durante siglo XIX Thomas Nast dibujó a Santa Claus  como una caricatura de su autoría, con el tiempo fue ganando altura y gordura. Para esta época ya se lo vinculaba al Polo Norte y se popularizó junto al muérdago y al abeto en las tarjetas navideñas.
Representación de 1881 de Santa Claus
Quien se encargó de imponer el personaje tal cual lo conocemos es la empresa de bebidas Coca Cola quien se adueñó del mito para exportarlo más allá de EEUU y de Holanda, cambiándole sus características: las ropas son ahora mucho más gruesas del típico rojo y blanco de la empresa, sus ayudantes son un grupo de enanos, los rasgos del viejo son innegablemente anglosajones y le ubicaron definitivamente en el extremo norte de Europa, arrancándolo
de su más cálido Bizancio original (y actualmente musulmán). La empresa encargó la confección del personaje al pintor sueco residente en Chicago Habdon Sundblom quien se inspiró en Lou Prentice, un anciano por él conocido para los rasgos faciales y en sus propios hijos para aquellos cuadros donde "Santa" aparece rodeado de rubicundos infantes.
 A pesar de todos los lazos que guarda Santa Claus con la cultura nórdica, bastante bien se ha impuesto en todo el mundo donde se ha instalado el color rojo como color protagonista de la Navidad.
Los medios audiovisuales hicieron el resto, centenares de películas de calidad tirando a baja, popularizaron al personaje, le asignaron una esposa (el verdadero San Nicolás era un obispo, por lo tanto no era casado) y hasta le dieron nombres a cada uno de los renos, aún así estos detalles son más populares en el mundo anglosajón.
Papá Noel o Santa Claus no es el primero, ni va a ser el último personaje que el sistema impone a través de los niños, quienes en su inocencia, aceptan la leyenda por conveniencia y contagio, lo cual no sólo activa un desborde de consumo (porque hoy los regalos no son sólo para niños) sino una aceptación de una forma de vida fuertemente ligada al consumo en sí, como si también sirviera para medir el afecto entre las personas. Algo parecido ocurre con los personajes de Disney (recomendamos el libro: "Para leer al Pato Donald" de Ariel Dorfmann y Armand Mattelart) donde se elabora un interesante análisis sobre cómo el capitalismo se impone, se naturaliza disfrazado de entretenimiento desde la más tierna infancia.
Este personaje impuesto a fuerza de propaganda (publicidad, cine) es uno de los pilares de la política de seducción capitalista, hoy la Navidad no se recibe como una celebración religiosa, sino como una competencia de consumo.
Si con los años se ha logrado imponer un mítico personaje sobre culturas a las que éste es totalmente ajeno en base a falsedades, tergiversaciones y propaganda tendenciosa sin que nadie se lo cuestione, ¿somos capaces de darnos cuenta en todo aquello en que somos engañados para favorecer a unos pocos?
¿Algo que decir sobre la religión?