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martes, 24 de diciembre de 2013

La historia de la Navidad

Diciembre es un mes especial, representa el fin del año y todo final encierra un poco de melancolía aunque las burbujas y la pirotecnia se impongan como efímera alegría. El proceso de las fiestas de fin de año se percibe cada vez más temprano incitando al consumo antes de que los precios aumenten.
Además del gasto en regalos, se suma la importancia (excesiva) de la alimentación y consumo de bebidas en esa Nochebuena, simplemente una noche más, pero que muchos consideran inconcebible comer y beber moderadamente (como cualquier otra noche del año) sino no se celebra "como corresponde". También agreguemos la ornamentación: árboles de Navidad, luces, coronas, guirnaldas, pesebres y hasta pirotecnia. Mucho de lo anterior es completamente ajeno a la liturgia católica, y si indagamos un poco, se nos pierde más el concepto real de la festividad

¿El mito de Jesús?
Se supone que el 25 de diciembre el mundo cristiano celebra el nacimiento del profeta Jesús (el nombre castellanizado de Yeshuá) de Arimatea al que se le agregó la palabra "Cristo" derivada de un vocablo griego que quiere decir "mesías".
Este personaje da mucho para polemizar, la liturgia cuenta que se trataba de un profeta que curaba enfermos en cada pueblo de Oriente Medio que visitaba y divulgaba un nuevo credo ya que se hacía conocer como "El hijo de Dios". La actitud del individuo hacedor de milagros era rechazada por las autoridades romanas que decidieron crucificarlo (método de ejecución habitual en la época) con la aprobación de gran parte de los judíos que lo consideraban un impostor deleznable por asumirse como el mesías que el pueblo de Israel esperaba y espera. Esta actitud, muchos creen que es la razón que explicaría el antisemitismo histórico de los cristianos. Reiteramos, todo esto es lo que nos dice la historia oficial, que con más detalles se explica en la Biblia.
Ahora indagando un poco, hay cosas que no cierran en la historia del nazareno crucificado. Por ejemplo la múltiple conmemoración de la Navidad ya que en ciertas iglesias ortodoxas (dentro del cristianismo) se celebra el 6 de enero, día en que también se celebra la Epifanía. Se aduce que es por la diferencia con el viejo calendario juliano. ¿Costaba tanto de corregir esa diferencia?
Dios Egipcio Horus
Lo que no es tan evidente para las grandes masas es el nexo del Cristianismo con las antiguas religiones. Durante siglos las potencias invasoras tomaban mucho de la religión de sus conquistados, esto servía para hacer más fácil la asimilación del pueblo sometido al dominio del vencedor, evitando guerras civiles o rebeliones.
Dicha técnica pasó a conocerse como Sincretismo y fue prácticamente abandonada por los conquistadores europeos que, siglos después, conquistaron el mundo. Salvo algunos gestos de los portugueses que en sus colonias solían cruzar a santos cristianos con dioses paganos locales (por ejemplo esto ha dado religiones como el umbanda) la mayoría trataba de imponer el cristianismo sin concederle nada a los vencidos.
Los que hicieron un astuto trabajo en asimilar religiones fueron los romanos quienes sólo cambiaban el nombre de los dioses, pero mantenían esencialmente las mismas características que los dioses griegos. Vale entender que las religiones antiguas de Europa, norte de África, Oriente Medio y Mesopotamia compartían muchas características, dioses que en una región se llamaban distinto al de otra pero sus mitos tenían abundantes semejanzas.
Sin ir más lejos, existe un llamativo parecido entre los mitos del dios egipcio Horus y de Jesús. Ambos fueron concebidos de manera asexual, ambos fueron escondidos por sus padres para evitar ser asesinados por cierto poder maléfico: en el caso de Jesús era Herodes, el vasallo romano que mandó a matar a todos los niños, en el de Horus era su tío el dios de la oscuridad Seth, que siempre deseó a la madre de Horus, Isis y que por ello había asesinado a su hermano y esposo de Isis, Osiris. No se porqué me acordé de Caín y Abel...
En ambos casos los niños se trataban de "elegidos" cuyo nacimiento fue anunciado por ángeles y atestiguado por humildes pastores en la clandestinidad (recordad que ambos eran perseguidos). Hay en ambos casos una estrella que anuncia el nacimiento del hijo de dios, en el caso de Horus esa estrella es Sirio (en la constelación de Can Mayor), visible en diciembre y próxima a la constelación de Orión (fácilmente distinguible por el cinturón de Orión también llamado las Tres Marías...). En el caso de Jesús también hay una estrella "anunciante" del natalicio, pero no se especifica cuál es (Júpiter?, Venus?, también Sirio?, un cometa?). La religión egipcia tenía fuertes lazos con la Astronomía, se pensaba que las estrellas del cinturón de Orión (Alnitak, Alnilam y Mintaka) eran 3 deidades que se dirigían a Sirio y fueron testigos del nacimiento de Horus. Para el credo cristiano también hubo testigos, fueron los 3 (se repite el número) sabios definidos como "Reyes Magos", que guiados por la estrella encontraron el pesebre donde nació el elegido.
Orión y la estrella Sirio
A esta altura, la incertidumbre sobre la vida de Jesús no es compatible con la exactitud sobre su fecha de nacimiento (al menos con el día del año). En realidad se fijó el 25 de diciembre por conveniencia, cuando el Imperio Romano adopta el Cristianismo como religión oficial (gracias al Emperador Constantino en el Edicto de Milán de 313 y luego con el Concilio de Nicea en 325), para ello fue necesario "cubrir" los mitos paganos con festividades cristianas, por ejemplo las Saturnalias que celebraban al dios Saturno, padre de Júpiter, entre el 17 y el 23 de diciembre o la fiesta dedicada al dios Sol (proveniente de la conmemoración a Amón-Ra de los egipcios) que se celebraba luego del solsticio del 21 de diciembre (momento en que el Sol en su movimiento aparente comienza su retorno al hemisferio norte, esto era visto por las culturas septentrionales como un "renacer", por ello también el comienzo de año se fijó tan cerca de ésta fecha) con la festividad central del cristianismo: la Navidad. Horus era el representante del dios Sol en la Tierra (era su hijo, más precisamente), no es de extrañar que en Egipto hace 3000 años se fijara el solsticio del invierno boreal como su nacimiento.
Las semejanzas no sólo se remiten a Horus, el culto al vino que existe en la liturgia católica es una influencia griega a través de Dionisio (llamado Baco por los romanos) a quien se le atribuía el milagro de transformar agua en vino.

Las teorías conspirativas van más allá, afirman que Jesus jamás existió y que fue creado para dividir al pueblo judío. Aunque no practicaban la religión egipcia, los judíos estaban familiarizados con ella, quizá tomando características de dicha religión y tomando a un judío como un "superhombre" hijo de dios, los romanos podían dividir al pueblo de Israel que no era tan dócil, ni fácil de dominar por las autoridades romanas dadas las fuertes convicciones de la religión judía, tan diferente al politeísmo de moda en aquella época. Aún así, los primeros cristianos fueron judíos, los romanos consiguieron dividir a un pueblo hostil a su dominio, el objetivo de todo imperio tiránico, dividir a la oposición.
¿Fue Jesucristo un intento romano para poder asimilar a los judíos?
¿La creación del Cristianismo fue más política que religiosa?
Si fue así ¿indignó al poder de turno la actitud de los judíos al no aceptar al mesías plantado por el imperio?
Sin embargo, todo esto que puede hacer el deleite de cualquier amante de las conspiraciones es básicamente irrelevante. Las religiones son una forma de controlar poblaciones, de ahí su vínculo político y su no inocente incursión en  organismos represivos, no pocas fuerzas militares tienen rangos religiosos (capellanes) entre sus filas y por ello, históricamente los conquistadores traían unos cuantos religiosos consigo.

La religión como fuente de poder
Lo que preocupa de las religiones es su vínculo político, su papel de opio de los pueblos en el control de masas más que en su tarea solidaria de amor al prójimo que tanto pregona en textos sagrados.
Las religiones han sido motivos de guerra durante gran parte de la historia humana, incluso en la actualidad hay abiertos conflictos por intransigencia religiosa (ejemplo: Israel-Palestina).
Las religiones en principio surgían como leyendas populares, muchas veces de transformar cultos similares preexistentes, adaptados con nuevas características. Lo peligroso comienza cuando un grupo de regentes de este dogma nos caen con un libro sagrado que enuncia una lista de normas de vida y de castigos para quienes no las cumplen. Estos iluminados voceros de Dios adquieren un poder enorme por el control espiritual que tienen sobre los creyentes, poder que no pocas veces se convierte en político.
Importa poco si Jesús fue creado en base a deidades antiguas, si todas las religiones surgieron así. Los cultos más primitivos adoraban todos los fenómenos evidentes que no se podían explicar, por caso el Sol, dador de luz, calor seguridad y obviamente de vida, le valió ser adorado por siglos. A estos objetos de adoración les siguieron los mitos zoomórficos o antropomórficos, estos dioses no sólo se creía que crearon la Tierra, la vida y los fenómenos climáticos sino que tenían aventuras, historias de vida, rivalidades y hasta defectos. Podían ser la bondad absoluta o terriblemente maléficos. Las deidades se fueron humanizando, con los poderes sobrenaturales que las caracterizaban que eran la proyección de lo que los humanos no tenemos: inmortalidad y poder de transformación.
El Cristianismo, como casi todas las religiones, tomó características de creencias cercanas, algo de los egipcios, del judaísmo, y de los griegos fundamentalmente, porque eso le permitía ganar adeptos por asimilación. Hoy en día eso sigue ocurriendo, todos los cultos evangélicos que surgen, usan la figura de Jesús para quitarle creyentes a otros credos cristianos, no se puede esperar que tenga mucho éxito una doctrina que adore a un profeta diferente y se aparte mucho de lo establecido. Estos cismas se han producido a través de la historia en todas las religiones, a muchos de estos cismáticos se los pinta como locos, herejes o diabólicos, ignorando que el que crea o administra una nueva religión aspira a ganar poder por fuera de la política, poder que en muchos casos es meramente económico.
Lo cierto es que estamos en esta fecha todos conmovidos (aunque no creamos) por un estallido menos de religiosidad que de consumo del que cuesta escapar. Es por ello que hay tanto interés en desarrollar y mantener ciertas religiones para asegurar cierto poder establecido, no es de extrañar que los rectores de la fe en sus cúpulas sostengan el mismo sistema económico que privilegia a los oligarcas de siempre, aunque puede haber en los estratos más bajos honrosas excepciones funcionales a la obra de estos credos.

Feliz Navidad para los creyentes y por supuesto, gracias al Sol que por él estamos celebrando: