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La burguesía disfraza su propio interés particular, para que de tal forma, ese interés particular forme parte del interes general

viernes, 20 de diciembre de 2013

Internet: La revolución del capitalismo bondadoso

¿Quién no ha aprovechado su participación en una red social para espiar los perfiles de ex novias/os, compañeros de trabajo, de universidad o de cualquier persona cuya privacidad se nos pueda antojar interesante?
Esta picardía, si la puede hacer cualquier hijo de vecino, con más razón la puede realizar una empresa con fines comerciales y quizá, de ser necesario, hasta políticos.
Lo cierto es que parece ser que internet es una fuente inagotable de entretenimiento, pasamos largas horas frente a un aparato que nos brinda una sensación de privacidad tan ilimitada que no es comparable con ningún otro medio de comunicación del pasado. Ganamos confianza para que demos rienda suelta a todo aquello que no confesaríamos a nuestro jefe, al sacerdote o a nuestras abuelas como buscar pornografía, libros, música o cine que podamos consumir de manera "ilegal", tutoriales para armar bombas o comprar venenos, documentales de extraterrestres o chismes de la farándula con la seguridad de que sólo nosotros sabemos lo que estamos haciendo. Bien, tengamos en cuenta que eso es FALSO, no estamos solos frente a la computadora y nunca lo estuvimos desde que está internet.

Hace años existen unos livianos programitas de espionaje llamados cookies que las páginas web más importantes envían a aquel usuario que las visita sin que este lo note. Las cookies, ya instaladas, se encargan de reconocer al usuario de la página en cada visita y así "ofrecerle" sugerencias similares a consultas efectuadas en el pasado. Por ejemplo Youtube nos propone que veamos ciertos vídeos parecidos a otros que ya vimos. Hay otros programas aún más invasivos, son los spyware cuya tarea es enviar información sobre todo lo que hacemos en la web: páginas que visitamos, búsquedas que realizamos, descargas y hasta son capaces de leer nuestro correo electrónico. Esta clase de programas intrusos son útiles para mostrarnos publicidad, porque el spyware y la cookie le da a la empresa emisora toda la información que nos caracteriza como consumidores. Dicha empresa por lo general es un gigante de internet (Google, Amazon, Yahoo!, Facebook, Flickr, etc.) que basa gran parte de sus ingresos en la publicidad.

Se ha demostrado, y es quizá un testimonio impactante del documental que presentamos, que estas empresas guardan nuestro historial de internet prácticamente para siempre. Aquellas búsquedas que hicimos y que borramos de nuestras máquinas, aquellas publicaciones, opiniones de redes sociales que creíamos extintas u olvidadas, incluso aquellos perfiles fallidos que decidimos dar de baja todo queda guardado. Cada uno de nosotros tiene un perfil de usuario que se alimenta de todos esos datos que por impaciencia, al aceptar sin leer la letra chica antes de crear un perfil o una cuenta de e-mail, le dimos a la empresa sin protesta. Algo que es bastante fácil de detectar es el número de IP que revela la localización geográfica de la máquina conectada.
El broche de oro lo ponen las redes sociales, más recientes en su creación que aportan a ese bagaje de gustos y preferencias una imagen. Uno al publicar su perfil en una red social (Facebook, Twitter, Orkut) le cede mansamente datos que se resistiría a confesar a un encuestador: ideología política, preferencias sexuales, tipos de bromas a las que es afecto, gustos deportivos, estéticos, musicales y cinematográficos, religión, estudios alcanzados y donde, lista de amigos, familiares, compañeros laborales, parejas, amantes y contactos virtuales y hasta nuestras fotos con contactos o con gente que quizá nunca dio permiso para aparecer publicada. Ya es tarde, todo eso que da guardado, o vagando en la web como perfiles de gente muerta que a modo de homenaje Facebook mantiene públicos a pesar de los reclamos de los familiares.

El manejo de nuestros datos es de sumo interés para las empresas, cada vez que llenamos un formulario con datos personales, muy probablemente éstos quedan guardados junto a otros tantos otros que serán vendidos a otras empresas que pagan fortunas por estas bases. El manejo de datos personales aún está en un vacío legal, por ello cualquier empresa con la que no tuvimos relación alguna en el pasado, puede acceder a nuestro correo electrónico, dirección o teléfono para hacer promociones que jamás hemos pedido.
Se sospecha que hay cierta interconexión entre distintas empresas de internet para entrecruzar datos y hacer perfiles bastante precisos de nosotros, tanto que quizá nos asustaría conocerlos.
El plan a futuro de estas empresas es quebrar aquellos programas que bloquean cookies y avisos publicitarios, algunas páginas son inaccesibles si uno no acepta cookies, otras (como Google) cada tanto piden al usuario inhabilitar el bloqueador de avisos con excusas lastimeras, sin embargo eso no pone en juego el uso de la página por ahora.

El siguiente paso es perseguir las operaciones del consumidor por fuera de la computadora. Google tiene una billetera propia (Google wallet) que se descarga en el teléfono móvil y vincula los datos del usuario con su tarjeta de crédito y cuenta bancaria. De esta forma Google pasa a conocer nuestro consumo fuera de la computadora cada vez que usamos la tarjeta. Incluso podrían tener conocimiento de nuestros movimientos a través de lo que confesamos en nuestros perfiles públicos, hay gente que se la pasa diciendo que hace a cada instante y hasta saca fotos que inmediatamente comparte por ese medio.

Este documental de la BBC realizado por Aleks Krotosky nos revela algunos puntos sobre un tema que va a dar más para hablar y que en este caso sólo se remite a la ya aceptada de facto intrusión a nuestra privacidad por parte de estas corporaciones oligopólicas con fines comerciales, sin ahondar demasiado en cuestiones políticas (que sin duda las tiene, basta recordar lo dicho por Edward Snowden).
Impresiona ver a buitres como Bill Gates (Microsoft), Jeff Bezos (Amazon) o Eric Smith (Google) hablando de la fuente inagotable de ganancias que es internet sin reparar en la destrucción de la competencia, en la explotación de trabajadores a quienes casi no dejan sindicalizarse o en la búsqueda de países emergentes para obtener más ventajas impositivas, mano de obra barata y mayores prebendas de los gobiernos para allí instalarse.
Esto provoca otras conjeturas, por ejemplo el preguntarse ¿hasta qué punto los períodos de crisis son necesarios en las políticas de mercado para provocar la supervivencia de empresas "fuertes" que tienden a transformarse en monopolios? En un ramo como internet donde en los 90 quizá existían diez empresas de similar tamaño dedicadas a la búsqueda de páginas hoy existen 2 o 3, de las cuales una acapara más del 70% de las consultas.
Si las empresas son capaces de desestabilizar gobiernos alterando precios, prestando malos servicios a propósito para alterar al público usuario, algunas multinacionales pueden borrar a algunos competidores yendo a pérdida en ciertas regiones, ¿también pueden promover crisis para eliminar competidores o comprarlos a precio vil?
Es un tema de futuros debates, sin duda.


Recomendamos una serie de programas fáciles de instalar en los navegadores desde http://fixtracking.com/ 
según parece, sirven para evitar ser rastreado mientras uno navega por internet.
Existen formas de evitar ser espiado, pero no son las más simples y tradicionales, ni el perfil más restrictivo de Facebook queda exento de ojos foráneos que saben todo sobre la existencia de ese perfil por más falso que sea el nombre.