La verdad, aunque esté en minoría, sigue siendo la verdad...

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jueves, 15 de agosto de 2013

La religión ocultista Nazi

 Cuando se trata el tema del genocidio Nazi se suele referir muy a la ligera, o se ignora, el tema religioso del Tercer Reich.
La locura en que se sumió Alemania durante el liderazgo de Adolf Hitler quizá no hubiera sido posible sin el componente místico que estudia este documental.Por medio de viejas religiones nórdicas junto a supuestas afirmaciones tomadas de otras creencias orientales, los nazis se proponían recuperar a los "arios", míticos seres cuasi divinos que al irse mezclando con otras etnias (que el nazismo consideraba inferiores) se fueron "corrompiendo" y habían perdido los poderes y fuerza que la mitología les adjudicaba. 
                                                       
Emblema de la Sociedad Thule
Para llegar a este objetivo, se analizaron las características históricas y anatómicas de la gente para catalogarlos como "arios" y a través de promover su cruza lograr un incremeto poblacional de este sector de la población y su presunta "depuración". Los vientres de las mujeres "arias" pasaron a ser propierdad del estado, y los hombres "arios" podían ser polígamos y debían dejar la mayor cantidad posible de embarazadas. Los bebés quedaban a cargo del estado y no fueron pocos los niños extranjeros que cumplian con las características arias que fueron secuestrados por los nazis. Aquellos niños que nacían con diferentes discapacidades o enfermedades eran sacrificados so excusa de "hacer un bien a la sociedad y liberar a esa pobre alma de un cuerpo inviable". Además la necesidad de hallar el "ario puro" implicaba la desaparición de las "razas inferiores" como los judíos, gitanos y aquellas personas con características psico/físicas consideradas corruptas como los homosexuales, discapacitados y enfermos.

Rudolf Heß (Hess)
Los jerarcas nazis que más adhirieron a este macabro programa fueron el egipcio Rudolf Hess (pues nació en Alejandría) quien como segundo de Hitler adhirió fervientemente a la religión hitleriana y sus ritos, el jefe de propaganda Joseph Goebbels que se encargaba de hacer públicos los actos, consignas del nuevo credo y del convencimiento de la población y el (ex?) católico devenido esotérico Heinrich Himmler, encargado de establecer las condiciones para ser considerado "ario" y líder religioso que se rodeó de astrólogos y demás brujos para analizar el devenir del Tercer Reich, como de "estudiosos" de religiones orientales y miembros de la sociedad Thule, grupo esotérico que reivindicaba los antiguos mitos nórdicos como las runas.

Esta extraña mezcla de misticismo llevó a que los líderes nazis y sus mártires arribaran a un pedestal de deidades rodeados de rituales y símbolos que iban en torno a la justificación de la superioridad racial de los arios.
Heinrich Himmler


Todo esto fue un horror, pero si tenemos en cuenta que ocurrió en un país como Alemania, que supo dar artistas y científicos que destacaron a través de la historia desmiente la idea en la cual se necesita una sociedad ignorante o poco desarrollada para que existan regímenes aberrantes. 

Que este ejemplo de
Alemania nos sirva para no caer en los discursos que proponen una guerra santa para sortear crisis o recuperar prestigios perdidos, más teniendo en cuenta que en estos años hay partidos que obtienen no pocos votos, cuya semejanza con el nazismo es cada vez mayor y cunden en países afectados por la crisis.