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viernes, 9 de enero de 2015

La guerra de los mundos

En las últimas horas la noticia de un atentado terrorista en París, Francia, al edificio donde se hace la revista humorística Charlie Hebdo conmovió al mundo, al menos en la forma que tomó la cobertura mediática del lamentable hecho.
La revista se caracteriza por un humor gráfico corrosivo y se permitió hacer humor con símbolos religiosos variados, así como con figuras de la política y del mundo del espectáculo.

El atentado de las últimas horas en que murieron 12 personas fue perpetrado por 2 individuos etiquetados inmediatamente por la prensa de "terroristas musulmanes" generó marchas en la capital francesa y repudio por parte de los medios de comunicación. Los señalados como autores del acto son 2 ciudadanos franceses que profesan la religión islámica, según la versión oficial, esperemos que no sea chivos expiatorios.
Estos actos hacen el juego a lo peor de la derecha, la dirigente Marine Le Pen ya prometió legalizar la pena de muerte en Francia si en un futuro le toca gobernar el país. Paradójicamente, el ataque a la revista termina ayudando a la postura de una política como Le Pen, víctima en más de una oportunidad de la hilaridad de la revista.
En Europa este tipo de siniestros sirven para alentar ínfulas guerreristas y para reforzar a grupos fascistas (que ya estaban en ascenso) que aprovechan cualquier circunstancia para culpar a inmigrantes y a pobres de los dramas del país. Eso sí, de meterse con las élites dominantes, verdaderas responsables de la crisis, o de un replanteo del modelo económico capitalista, ni hablar, bueno, ¿para qué se creó el fascismo sino?

En casos como este uno puede ver la doble vara mediática. Más allá de que fueron atacados colegas, el atentado a esta revista tuvo una repercusión que superó en demasía a matanzas parecidas, lo cual permitió un tratamiento de la noticia de manera diferente.

Víctimas que duelen más que otras
Lo primero que salta a la vista es que parece que hay un "mundo bueno", ordenado, civilizado, desarrollado, donde los atentados terroristas (¿o actos de guerra?) son vistos como verdaderas aberraciones. En este caso la cobertura de los medios permite conocer a las víctimas, conocer sus historias, ver todos los actos de repudio al hecho con la finalidad de que los espectadores sintamos un desprecio visceral contra los perpetradores. Después existe un "mundo malo", caótico, en permanente estado de conflicto, en el cual es tan normal el estado de guerra permanente que cualquier ataque de este tipo pasa casi desapercibido.
A mediados de 2014 Israel atacó la Franja de Gaza de manera atroz, argumentando que fue en respuesta a ataques de cohetes enviados desde ese territorio. En el asedio israelí murieron más de 2000 palestinos, nadie sabe si había periodistas, dibujantes, albañiles o amas de casa entre las víctimas. Ningún medio hegemónico se preocupó en mostrar las historias de las víctimas, tampoco abundaron tapas negras en los periódicos durante el hecho. Parece que todo quedó enmarcado en un acto de guerra porque es inadmisible un "terrorismo sionista" liderado por el Estado de Israel. Recientemente en el municipio de Iguala, México, 43 estudiantes de una escuela normal de la localidad de Ayotzinapa que participaban de una protesta pacífica fueron detenidos por la policía local y entregados a una banda de sicarios narcos que los habrían fusilado y calcinado. Más allá de la inmunda connivencia de las fuerzas de seguridad con estas mafias, la protesta era para pedir ayuda gubernamental en el sostén de la escolaridad pública que tiende a desaparecer. El Presidente neoliberal Enrique Peña Nieto se las vió muy difícil para encarar el tema, aún así, no hubo ningún repudio oficial al acto por parte de las potencias centrales y muchos gobiernos de la región se mostraron bastante tibios ante este hecho haciendo parecer que los 43 normalistas murieron por un terremoto o una inundación.
Ni que hablar de los innumerables siniestros perpetrados por la violencia en África (Malí, República Centroafricana, Sierra Leona, Mozambique, Nigeria, Sudán) o en Asia (Afganistán, Pakistán, Irak, Yemen, Siria), pareciera que el horror se debe sentir cuando las víctimas son gente caucásica en el mundo occidental y que pase desapercibido en ese "mundo caótico plagado de terroristas" cuyos muertos no tienen nombre, profesión, ni cara y en general, son pobres.

Liberté, Igualité, Solidarité
Que este ataque haya sido perpetrado en Francia no es un detalle menor. Gran parte de los países islámicos fueron colonia francesa, víctimas de la opresión imperial gala al extremo de hacer escuela en la represión ilegal como ocurrió en Argelia. Francia todavía se arroga el derecho de intervenir militarmente en sus ex colonias ante conmociones internas como en Mali y Níger de donde obtiene el uranio necesario para sus armas atómicas, miren qué casualidad...
Inconcebiblemente algunos piensan que se atacó la libertad no sólo por que se atacó un medio de comunicación, sino porque se atacó la ciudad símbolo de la Revolución Francesa y del Mayo Francés. Habría que recordar que también es el país que le hizo pagar una onerosa suma de dinero a Haití por su independencia, hecho que explica la terrible pobreza que hasta hoy sufre el país caribeño.

Ningunos fanáticos
Nos quieren hacer creer que los que atacaron Charlie Hebdo son fundamentalistas islámicos fanáticos de la violencia, no nos parece. No son idiotas que atacan por casualidad y saben lo que hacen. Francia es miembro de la OTAN, brazo armado del poder hegemónico mundial y tienen un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Si causa tanto horror que hayan atacado un periódico satírico, ajeno a la guerra, ¿por qué no causa horror que la OTAN ataque civiles inocentes?, cuyos drones han bombardeado casamientos porque se confundió a los concurrentes con... terroristas.
Lo que a estos países belicistas les causa espanto es que les lleven la guerra a casa, siempre tan acostumbrados a intervenir por doquier y llenar de armas y militares cualquier punto del planeta que les resulte "molesto". Les exigen a sus rivales un cuidado por hacer la guerra que ellos mismos no tienen.

Las palabras no son inocentes
La terminología empleada en estos temas va orientada a tomar partido. Mientras Israel se defiende tomando represalias contra atentados terroristas, o se intentó hacer un ataque preventivo ante la amenaza de Irán de desarrollar armas nucleares (alentada únicamente por occidente), se señala a una religión como la musulmana como la propagadora de fundamentalismo islámico y el fanatismo religioso, como si a los musulmanes (que ahora llaman "islamistas", mezcla de islámico con terrorista) no los moviera una indignación contra países que los han atacado, simplemente un afán por matar que tienen intrínseco por la fe que profesan. A su vez nadie habla de los fanáticos cristianos como muchos ministros protestantes estadounidenses que proponen quemar el Corán porque es el libro de una religión que ellos consideran "satánica", ni de los otros que están dispuestos a quemar mezquitas o del permanente hostigamiento sionista a los musulmanes. No, allí no se habla de "cristianistas" ni de "judaístas", esas actitudes están justificadas como respuesta a los ataques por pueblos que nos son presentados por comunidades amantes de la violencia y deben ser civilizadas por el "mundo bueno".

Nos duelen las muertes inocentes. Mientras las guerras las deciden las élites dominantes, la sangre las ponen los pueblos. Ahora si esos pueblos no son blancos, mejor.