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domingo, 10 de noviembre de 2013

Panamá: El día que la oveja se descarrió

Un viejo refrán dice "divide y reinarás", concepto que todos los imperios aplicaron y aplicarán hasta el fin de los días. Esto fue lo que hizo EEUU en Latinoamérica y ahora intenta hacer en Medio Oriente.
Así nace, en 1903, la República de Panamá, un pequeño estado centroamericano escindido de Colombia gracias a la influencia estadounidense.

Una de las razones por las cuales fue necesario alentar el poder de grupos secesionistas fue el interés por crear un pasaje que uniera al Mar Caribe con el Océano Pacífico y evitarse las largas navegaciones a través del peligroso y lejano (al menos para estadounidenses y europeos) Cabo de Hornos. El istmo de Panamá era un lugar ideal para hacer un canal interoceánico, pero EEUU deseaba financiarlo y realizarlo de manera más ventajosa con el pequeño y nuevo país antes que con Colombia.

Aquellos panameños creyeron que esta obra les traería prosperidad y la simpatía del poderoso EEUU, mucho más venturoso pensaban su futuro como país independiente de Colombia. En territorio panameño se instaló, por ejemplo, la Escuela de las Américas, una escuela militar donde muchos de los genocidas del Plan Cóndor se perfeccionaron en técnicas de tortura y de desaparición de personas (todo esto según las escuela francesa, cuyo documental se puede ver AQUÍ). Dicha escuela fue inaugurada por EEUU para adoctrinar en lucha antisubversiva a los militares latinoamericanos.

Sin embargo, el imperio no se hace amigo de ningún país que considere "inferior" y del que pueda sacar
beneficios sin ceder nada a cambio, así fue como Panamá entró en el círculo vicioso de los pequeños (y no tanto) países de Latinoamérica que no tienen como parar los caprichos del imperio mientras estén aislados. Por esto, en la construcción del Canal de Panamá se cedió soberanía a los EEUU que administraba el territorio como si fuera propio y del cual "jamás se irían", según dichos del ex presidente republicano Ronald Reagan.

Omar Torrijos
En algún momento Panamá logró torcer la historia y el líder Omar Torrijos logra un acuerdo insólito con el presidente de EEUU en 1977 James Carter, la devolución del Canal a los panameños. Pocas veces se ve en la historia que una potencia devuelva a un país pequeño y sin guerra de por medio, una parte de su territorio injustamente ocupada y en condiciones no del todo ventajosas. Esto le trajo impopularidad a Carter dentro de EEUU y acarreó cierto rencor yanqui contra el régimen de Torrijos quien murió en pleno ejercicio del poder en un misterioso "accidente" aéreo en 1981. Torrijos además estaba haciendo negocios legales con otras potencias sin el permiso norteamericano.

Al presunto magnicidio se sucedió la instalación del clásico títere uniformado dispuesto a velar por los intereses de EEUU en Panamá, en este caso se trataba de Manuel Noriega, un impresentable sujeto con vínculos con el narcotráfico, pero que a pesar de ello era funcional. Noriega fue útil para armar a los contras nicaragüenses y para permitir la instalación de bases estadounidense en Centroamérica (mal que aún padecemos), pero este dictador tenía un defecto, no le gustaba recibir muchas órdenes y a veces se revelaba contra los mandatos de EEUU.
Estos desplantes, sumados a la caída de sus aliados estadounidenses por el caso Irán-contras hizo que Noriega pasara de ser un aliado útil a transformarse en un monstruo tiránico.

Manuel Noriega
De esta forma, y siempre con la ayuda de los medios de comunicación estadounidenses (y de sus repetidoras internacionales) se generó la situación propicia para atacar Panamá. El momento histórico era también significativo: diciembre de 1989, el mundo estaba cambiando puesto que la URSS agonizaba y EEUU ya se probaba el traje de potencia única, Panamá fue un experimento para copiar luego en Irak, Afganistán y Libia, y si bien hubo antecedentes como Grenada, este momento era especial, el bloque comunista se estaba cayendo a pedazos, no había riesgo de otro Vietnam o Playa Girón. El presidente estadounidense en ese año, George Bush (también ex agente de la CIA), tenía en cuenta que para ser un imperio único hay que mostrar músculo, nadie domina al resto, ni obtiene nada de ellos con simples actos de paz y bondad.

Este documental premiado en su momento nos muestra el proceso en contra de un país como la manipulación de sus organismos soberanos así como de la información para preservar los privilegios del poderosos, que para colmo, posee el dominio del discurso. En Panamá empezó la campaña comunicacional que vemos en estos días y que prepara el terreno a la guerra "necesaria" (aunque a veces les falle como en Siria), pero que nos advierte sobre estos métodos que el imperio no piensa abandonar.