La verdad, aunque esté en minoría, sigue siendo la verdad...
La burguesía disfraza su propio interés particular, para que de tal forma, ese interés particular forme parte del interes general
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jueves, 21 de febrero de 2019
El peor infierno es el que parece un paraíso
Aldous Huxley fue un gran escritor británico que escribió la novela "Un mundo feliz". En esta novela publicada en 1932 relata las características de un mundo bastante parecido al actual donde gente integrada a un mundo programado y muy tecnificado se aislaba de la realidad viviendo dentro de un universo previsible e incuestionable. A diferencia de "1984", la novela de George Orwell, Huxley no plantea la existencia de una tiranía clásica que controlaba a su población a través del miedo y limitando la libertad de expresión, el mundo feliz de Huxley no necesitaba siquiera mostrarse hostil pues los habitantes no concebían la idea de rebelarse contra algo que les parecía inalterable, pues nunca supieron vivir de otra forma.
Si bien no está probado el papel de las drogas para controlar la sociedad, sí existen medios psicológicos para lograr que la sociedad se vuelva previsible, manipulable y ajena al análisis exhaustivo de la realidad. Las redes sociales son una fuente de distracción permanente, un lugar donde cualquiera se siente protagonista mostrando sus ideas, opiniones, ocurrencias y hasta su vida misma.
La irrupción de internet y de las redes sociales implican un impacto en la realidad de magnitud solo comparable a la de la imprenta (Gutemberg, siglo XIV), la radio (Marconi, 1901) o la televisión que aún hay que asimilar. A diferencia de los medios anteriores, unos pocos emisores de información (escritores, periodistas) enviaban sus noticias y opiniones a un actor pasivo y mayoritario de la sociedad. Hoy las redes sociales permiten que todos seamos emisores y receptores de información (no siempre relevante ni tampoco cierta).
En el primer documental que les presentamos se exponen algunos casos acerca del abuso de la información personal que se publica en Facebook, de como algunas personas se ven perjudicadas por la liviandad con que hacen pública en esta red ciertas publicaciones sin importad su antigüedad. En particular algunos políticos ven dañada su imagen no tanto por sus planes o por su ideología, sino por cuestiones menores, bromas, fotos ridículas que pueden afectar la moralina de los votantes, quienes inocentemente buscan políticos inmaculados, pero que seguramente no resistirían tampoco un análisis exhaustivo de su perfil.
El documental tiene algunos años, quizá Facebook ha quedado algo desplazado por otras redes sociales como Instagram que nuclea a sectores más jóvenes. Sin embargo el uso político de Facebook y Twitter hacen de estas redes un campo fértil para los trolls y las fake news apuntando a instalar un sentido común.
El negocio del abuso de la manipulación en redes sociales
La falta de libertad de expresión es un problema del pasado, los sectores dominantes comprendieron que es mucho mejor dejar que todo el mundo pueda expresarse, total las opiniones desfavorables al sistema imperante quedan disimuladas, mezcladas entre noticias sensacionalistas, frivolidades y mentiras. para colmo, muchas de las noticias opuestas a los intereses de las élites se terminan debatiendo en minúsculos grupos de convencidos, lo cual no hace mella en el imaginario dominante. Es muy fácil para los miembros del sistema jactarse de democráticos, de permitir la absoluta libertad de palabra cuando la inmensa mayoría de las publicaciones en internet son favorables a la clase dominante o distracciones porque tienen el 99,9% de los medios para hacerlo.
Sabedores de esto, surgieron empresas dedicadas a diseminar información a través de las redes sociales que perjudiquen a ciertos candidatos políticos, o a influir de determinada forma en elecciones, a favor de quien les pague, obviamente. Este servicio no solo incluye el trabajo de trolls para instalar difamaciones contra los candidatos a vencer, sino que se usan servicios de inteligencia para comprometerlos en situaciones reñidas con la moral. Empresas como Cambridge Analytica han sido contratadas por políticos de Argentina, EEUU, Kenia y Reino Unido para instalar noticias falsas que se vuelven virales y transforman la opinión de la sociedad.
El siguiente video (para el cual hay que habilitar los precarios subtítulos solo en inglés) nos muestra como trabaja Cambridge Analytica a la hora de transformar el humor social.
¿Muestran mejor las virtudes de los candidatos que les pagan? ¿Proponen un debate político para debatir ideas y posibles soluciones a los problemas? Para nada, en una actualidad donde no se debaten ideas, sino personas, buscan/inventan inmoralidades en los otros candidatos en lugar de mostrar las virtudes propias de sus clientes. Esto genera el efecto de que cierto sector de la ciudadanía no escoja una opción más favorable debido a que ésta es sustentada por alguien acusado de cohecho, o que le fue infiel a su pareja o que no reconoció un presunto hijo, e incluso lleve a estos ciudadanos a votar candidatos que los van a perjudicar en el poder por el simple hecho de evitar que aquellos inmorales difamados lleguen al poder.
Estamos en un momento histórico donde esta distorsión en el debate político está en auge y genera estragos. Si bien se asoman algunas posibles soluciones tendientes a recortar cierto tipo de publicaciones en las redes, aún estamos en medio del proceso y las consecuencias del mismo pueden tornarse aún más sombrías.
¿Cómo se pueden usar estos mecanismos tan propios de la élite dominante para instalar definitivamente el discurso de los pueblos? Como de costumbre, dejamos la idea planteada para pensar.
viernes, 15 de febrero de 2019
Con los buenos se va al cielo, ¿con los malos vamos a todos lados?
En estos días existe un debate abierto sobre las acciones que deberían tomar los partidos populares (en acciones, no de nombre, claro está) al momento de retornar al poder, lo cual sería el primer objetivo a cumplir en el corto o mediano plazo, esperamos.
Algo que se debe tener en cuenta son los errores del pasado para no repetirlos, vamos a centrar nuestro análisis en el caso latinoamericano donde el retroceso político viene siendo abrupto y brutal.
Las democracias populares latinoamericanas que surgieron desde finales del siglo XX cometieron el error de ser extremadamente republicanas con los sectores dominantes, intentaron asimilarlos con más o menos buenas artes, hacerles comprender la finalidad patriótica, una que estos sectores no aceptaron nunca, ni aceptarán.
En América Latina las clases dominantes se creen "La Patria" y eso les da derecho a someter a un sector de la sociedad sojuzgado y oprimido al que creen justo explotar, para ello esta élite minoritaria tiene el control de los órganos de justicia (que aún componen el poder menos democrático y más aristocrático de nuestras sociedades), de las fuerzas armadas, de la Iglesia, de los medios comunicación hegemónicos (ya sea por coptación o control directo) y de los medios de producción exportables y de demanda interna, controlan sus precios y el ingreso de divisas al país, todo esto además hace de esta clase poseedora de las mejores tierras, en proporción significativamente mayor a la que representa como parte de la población.
Hay que dejar de portarse tan bien
Los gobiernos populares que gobernaron hasta hace pocos años hegemonizando la región, no lograron alcanzar sus objetivos y cumplieron parcialmente con algunos: mejor distribución de la riqueza, reconocer derechos a minorías o potenciar el consumo interno, pero los cambios estructurales no se hicieron, ya sea por falta de osadía o debido a cierta inocencia.
Estos gobiernos quedaron arraigados a formas clásicas y directas de hacer política, no fueron hábiles en el manejo de los medios de telecomunicación donde la derecha ha sacado un campo de ventaja (redes sociales, empleo de trolls). Se optó por mostrar actos y planes de gobierno a través de cadenas nacionales o programas de radio/tv oficialistas que con el tiempo (y con la permanente difamación de prensa hegemónica a la que se dejó actuar libertinamente) fueron vistos como algo oprobioso para un sector de la población que le cuesta apagar la tv o la radio si no quiere hacerlo para no ver al "tirano" mostrar sus actos de gobierno.
La comunicación directa sirvió en un principio, después fue contraproducente y no se supo cambiar esa comunicación por algo mejor, ni controlar a los medios hegemónicos convertidos en partidos opositores que incurrieron en exageraciones y mentiras para instalar un odio en gran parte de la población hacia funcionarios del mismo gobierno que les dio cierto bienestar bajo acusaciones de corrupción y hasta de asesinatos hasta ahora incomprobables en todos los casos.
Esta difamación genera muchas dificultades a estos sectores políticos para nada minoritarios, a la hora de generar alianzas que los devuelvan al poder. La campaña de odio formó un imaginario social que impactó hasta en ciertos sectores ilustrados que asimilaron el mensaje transformándose en opositores y hasta apoyando opciones de derecha ajenas a su propia ideología. Hoy les cuesta volver y asumir el terrible error cometido, ya se sabe que el orgullo es una enfermedad en la política, a nadie le gusta asumir errores.
Por otra parte, los partidos que representen una alternativa popular deben aggiornarse en el manejo de las nuevas tecnologías, marcar agenda y llegar a los sectores más despolitizados, más neutrales, los que definirán las elecciones.
Una clave a tener en cuenta es apuntar al ciudadano despolitizado medio, el que dice ser neutral. El panorama actual permite estas aberraciones, la de individuos que no se interesan mayormente por la realidad de sus países y votan mirando su propio bolsillo y según sus simpatías, no es culpa de ellos, a este sistema le convienen ciudadanos así porque ya sabe como manipularlos, algo que los partidos progresistas hasta ahora no saben o no han querido hacer. Se sabe que ya se cuenta con un número interesante de adeptos que conforman un núcleo duro de convencidos, pero que no es suficiente para volver al poder; también existe otro sector de acérrimos opositores unidos más por espanto que por amor a los que ya no se puede convencer de nada, pero que tampoco son una abrumadora mayoría. Nos queda un tercer sector variable, es a éstos a los que se debe captar.
No siempre hay que explicar todo desde una perspectiva racional como si fuéramos iluminados, a veces es mejor explicar poco y apuntar a cuestiones emocionales, mostrarse sensibles aunque suene frívolo. Hoy obtiene más votos un neoliberal sonriente que un progresista de gesto adusto. Quizá convenga debatir cuestiones abstractas de la política eliminando nombres propios, hoy se discuten personas, no ideologías, y es allí donde el neoliberalismo se confunde entre las opciones potables.
Una vez en el poder, ¿qué?
El economista alemán Albert Hirschmann habló alguna vez de la pendularidad de los ciclos políticos, las sociedades alternan períodos de mayor conciencia social con otros individualistas. Claramente hemos ingresado en éste último. Los partidos que detenten el poder deben tener el tacto suficiente para apelar a esa sensibilidad y temor individualista para tomar el poder aunque pueda generar algún rechazo hacerlo, no importa, primero se vuelve al poder y luego se impone la agenda de los pueblos. ¿Una receta cínica? Por supuesto, y es en el cinismo donde la derecha nos marca la diferencia hoy.
De triunfar la estrategia anterior, una vez gobierno y con el apoyo popular, se debe aplicar una doctrina de shock al revés. Rápidamente hay que hacerse con el control de:
Algo que se debe tener en cuenta son los errores del pasado para no repetirlos, vamos a centrar nuestro análisis en el caso latinoamericano donde el retroceso político viene siendo abrupto y brutal.
Las democracias populares latinoamericanas que surgieron desde finales del siglo XX cometieron el error de ser extremadamente republicanas con los sectores dominantes, intentaron asimilarlos con más o menos buenas artes, hacerles comprender la finalidad patriótica, una que estos sectores no aceptaron nunca, ni aceptarán.
En América Latina las clases dominantes se creen "La Patria" y eso les da derecho a someter a un sector de la sociedad sojuzgado y oprimido al que creen justo explotar, para ello esta élite minoritaria tiene el control de los órganos de justicia (que aún componen el poder menos democrático y más aristocrático de nuestras sociedades), de las fuerzas armadas, de la Iglesia, de los medios comunicación hegemónicos (ya sea por coptación o control directo) y de los medios de producción exportables y de demanda interna, controlan sus precios y el ingreso de divisas al país, todo esto además hace de esta clase poseedora de las mejores tierras, en proporción significativamente mayor a la que representa como parte de la población.
Hay que dejar de portarse tan bien
Los gobiernos populares que gobernaron hasta hace pocos años hegemonizando la región, no lograron alcanzar sus objetivos y cumplieron parcialmente con algunos: mejor distribución de la riqueza, reconocer derechos a minorías o potenciar el consumo interno, pero los cambios estructurales no se hicieron, ya sea por falta de osadía o debido a cierta inocencia.
Estos gobiernos quedaron arraigados a formas clásicas y directas de hacer política, no fueron hábiles en el manejo de los medios de telecomunicación donde la derecha ha sacado un campo de ventaja (redes sociales, empleo de trolls). Se optó por mostrar actos y planes de gobierno a través de cadenas nacionales o programas de radio/tv oficialistas que con el tiempo (y con la permanente difamación de prensa hegemónica a la que se dejó actuar libertinamente) fueron vistos como algo oprobioso para un sector de la población que le cuesta apagar la tv o la radio si no quiere hacerlo para no ver al "tirano" mostrar sus actos de gobierno.
La comunicación directa sirvió en un principio, después fue contraproducente y no se supo cambiar esa comunicación por algo mejor, ni controlar a los medios hegemónicos convertidos en partidos opositores que incurrieron en exageraciones y mentiras para instalar un odio en gran parte de la población hacia funcionarios del mismo gobierno que les dio cierto bienestar bajo acusaciones de corrupción y hasta de asesinatos hasta ahora incomprobables en todos los casos.
Esta difamación genera muchas dificultades a estos sectores políticos para nada minoritarios, a la hora de generar alianzas que los devuelvan al poder. La campaña de odio formó un imaginario social que impactó hasta en ciertos sectores ilustrados que asimilaron el mensaje transformándose en opositores y hasta apoyando opciones de derecha ajenas a su propia ideología. Hoy les cuesta volver y asumir el terrible error cometido, ya se sabe que el orgullo es una enfermedad en la política, a nadie le gusta asumir errores.
Por otra parte, los partidos que representen una alternativa popular deben aggiornarse en el manejo de las nuevas tecnologías, marcar agenda y llegar a los sectores más despolitizados, más neutrales, los que definirán las elecciones.
Una clave a tener en cuenta es apuntar al ciudadano despolitizado medio, el que dice ser neutral. El panorama actual permite estas aberraciones, la de individuos que no se interesan mayormente por la realidad de sus países y votan mirando su propio bolsillo y según sus simpatías, no es culpa de ellos, a este sistema le convienen ciudadanos así porque ya sabe como manipularlos, algo que los partidos progresistas hasta ahora no saben o no han querido hacer. Se sabe que ya se cuenta con un número interesante de adeptos que conforman un núcleo duro de convencidos, pero que no es suficiente para volver al poder; también existe otro sector de acérrimos opositores unidos más por espanto que por amor a los que ya no se puede convencer de nada, pero que tampoco son una abrumadora mayoría. Nos queda un tercer sector variable, es a éstos a los que se debe captar.
No siempre hay que explicar todo desde una perspectiva racional como si fuéramos iluminados, a veces es mejor explicar poco y apuntar a cuestiones emocionales, mostrarse sensibles aunque suene frívolo. Hoy obtiene más votos un neoliberal sonriente que un progresista de gesto adusto. Quizá convenga debatir cuestiones abstractas de la política eliminando nombres propios, hoy se discuten personas, no ideologías, y es allí donde el neoliberalismo se confunde entre las opciones potables.
Una vez en el poder, ¿qué?
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| Presidente de China Xi (izq.) y de Rusia Putin (der.). |
De triunfar la estrategia anterior, una vez gobierno y con el apoyo popular, se debe aplicar una doctrina de shock al revés. Rápidamente hay que hacerse con el control de:
- La justicia, democratizando la elección de jueces y promoviéndolos por su currículum y no por su linaje o contactos políticos o empresariales.
- Las fuerzas armadas y de seguridad: En nuestros países ofician como brazo armado de la aristocracia, corresponde instalar altos mandos comprometidos con los derechos humanos, con una tendencia ideológica totalmente apartada del fascismo y afín a los intereses populares. Esto explica porqué no se concreta el golpe de estado en Venezuela.
- Control de las telecomunicaciones: Los medios de comunicación deben ser variados pero no hegemónicos, se deben incluir medios estatales con llegada a todo el país. No se pueden permitir oligopolios mediáticos que oficien como órganos desestabilizadores o que impongan agenda. Las redes sociales y ciertas web deben tener un acceso más restringido, no se puede permitir que las fake news alteren la opinión popular, ni se usen para difamar al país. ¿Muy autoritario? Es lo que hacen países como Rusia, China e Irán para limitar la propaganda occidental. Recordemos que la "revolución de los colores" en Rusia y la revuelta de la plaza Tiananmen en China fueron promovidas desde el exterior para desestabilizar a los gobiernos, y fueron éstos los que desactivaron esa operación haciéndose cargo de la agenda mediática y quitándola del ámbito empresarial privado.
- Los medios de distribución y producción: Nuestros países producen materias primas que son procesadas en el exterior y luego compramos manufacturas compuestas por nuestros productos exportados. Se deben promover empresas nacionales que procesen nuestros recursos y agregarles valor al exportar abriendo fuentes de trabajo. Para ello se necesita limitar importaciones y generar una política altamente proteccionista, como tienen EEUU y otras potencias europeas. En caso de ser necesario, el mismo estado debe ser exportador exclusivo de materias primas bajo la creación de juntas nacionales de granos/hidrocarburos/carnes para controlar el precio en el mercado interno al que hay que potenciar. Promover la mejor distribución de la tierra y ayudar a los pequeños productores y artesanos.
El peor error que se puede cometer, y que ya muchas fuerzas populares cometieron, es intentar reflexionar con la clase dominante, conocedora de que más temprano que tarde va a sufrir un recorte de privilegios, y es allí donde recurren a los medios de comunicación, desabastecen al país (son justamente productores y distribuidores), a los militares para generar un golpe de estado, y una vez en el poder actúa la "justicia" ya que los derrocados son acusados de corrupción.
El debate está abierto, hay que darlo. En todos estos años las soluciones clásicas nos llevaron al engaño de discutir en los términos que el mismo sistema nos impone, ¿por qué? porque la clase dominante ganó la batalla cultural y nunca se revirtió esta situación ni cuando los despojamos del poder político.
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jueves, 10 de enero de 2019
La historia del fascismo italiano
En tiempos en los que muchas sociedades parecen tomar posturas ideológicas extremas, conviene revisar qué antecedentes existen en la historia para no caer, nuevamente, en penosísimos errores.
Recientemente hemos publicado algunas afirmaciones sostenidas por el escritor italiano Umberto Eco sobre las características representativas de los fascismos, que pueden ser varios, tomar diferentes formas, pero que contienen ciertos factores comunes.
El documental que aquí les presentamos confirma los dichos de Eco sobre las características típicamente mesiánicas, agresivas, militaristas y paranoicas del fascismo italiano, al que algunos, erróneamente, definen como el único fascismo que existió.
Un Duce con pasado socialista
Benito Mussolini provenía de una familia socialista, su padre le puso ese nombre en honor al revolucionario mexicano Benito Juárez. Hombre agresivo e irascible, encontró en el periodismo una forma de llevar sus ideas al pueblo italiano que terminó devastado por el resultado de la Primera Guerra Mundial. Si bien Italia combatió en el bando ganador, se llevó mucho menos que sus aliados como botín de guerra, ni siquiera pudo recuperar ciertos territorios que le habían pertenecido en el pasado y había perdido a manos del Imperio Austro-húngaro.
En una sociedad que atravesaba una crisis de posguerra, es fácil que prendan discursos mesiánicos delirantes. Los primeros actos de los camisas negras fueron de hostigamiento a obreros, líderes sociales y sindicales que en muchos casos terminaban en brutales asesinatos. El fascismo, si bien estaba en minoría en un principio, pudo ir ganando popularidad en la sociedad al insistir sobre la inoperancia, debilidad o corrupción de las estructuras políticas y sindicales italianas, algo que los partidos de derecha de la actualidad siguen afirmando sobre sus opositores.
Los años de crecimiento del fascismo italiano se explican por una alianza tácita con el partido gobernante (el partido liberal... los nombres no son casuales, quién dijo que liberales y fascistas en el fondo no son aliados?) temía al crecimiento del comunismo y a la posible sovietización de los obreros italianos, es por esto que el surgimiento de un partido anticomunista con arrastre popular le vino como anillo al dedo a la clase dominante.
Otro detalle de aquel fascismo que lo asemeja a los actuales es el favoritismo de las élites dominantes, el fascismo congregó las simpatías de empresarios y terratenientes temerosos del bolchevismo, así también las clases medias que aceptaron el discurso del orden para salir de la crisis y de una mano dura a nivel político y hasta de sectores populares que creyeron algunas de las proclamas iniciales del Duce además de haber sido coptados por el plan de autarquía que abrió fuentes laborales durante el régimen de Mussolini.
El desastre bélico
El talón de Aquiles de los fascistas es su papel mesiánico, se ponen objetivos difíciles de cumplir, en el caso del fascismo italiano era recuperar la gloria perdida de tiempos del Imperio Romano, para ello Italia debía transformarse en una potencia imperial en un mundo que ya estaba prácticamente repartido. Para alterar este escenario se debía desencadenar una nueva guerra (muy a tono con el discurso siempre belicista del Duce) donde Italia obtuviera "lo que merecía", y qué mejor que el surgimiento de Adolf Hitler en Alemania, otro belicista, para tener un aliado fuerte.
Mussolini no tuvo en cuenta un detalle para nada menor, los pocos antecedentes de Italia en la guerra moderna (recordemos que Italia se conformó como país recién en la década de 1860) fueron más bien desastrosos y en la Segunda Guerra Mundial este aspecto no cambiaría. Para Hitler, Italia fue más bien un lastre que un aliado.
Con decepción Mussolini observaba que las derrotas de sus tropas se sucedían, que el sueño de la Italia imperial se derrumbaba, y que para humillación, Alemania debía encargarse de combatir en conflictos que las fuerzas de Mussolini iniciaban pero que no podían concluir por su incapacidad bélica.
Italia terminó invadida, con una guerra civil (porque como pasa en la actualidad, no se crean que este desastre hizo que el fascismo se quedara sin adeptos) y el final del Duce fue igual de deplorable: fusilado y colgado de los pies en una plaza de Milán.
Ante discursos belicistas, agresivos, a respuestas fáciles y drásticas en tiempos de crisis, ante la supresión del pensamiento, del análisis frío y crítico, viene bien repasar un poco que nos ocurrió en el pasado cuando algún iluminado vino con este tipo de "soluciones" a problemas muy complejos.
Recientemente hemos publicado algunas afirmaciones sostenidas por el escritor italiano Umberto Eco sobre las características representativas de los fascismos, que pueden ser varios, tomar diferentes formas, pero que contienen ciertos factores comunes.
El documental que aquí les presentamos confirma los dichos de Eco sobre las características típicamente mesiánicas, agresivas, militaristas y paranoicas del fascismo italiano, al que algunos, erróneamente, definen como el único fascismo que existió.
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| Benito Mussolini |
Benito Mussolini provenía de una familia socialista, su padre le puso ese nombre en honor al revolucionario mexicano Benito Juárez. Hombre agresivo e irascible, encontró en el periodismo una forma de llevar sus ideas al pueblo italiano que terminó devastado por el resultado de la Primera Guerra Mundial. Si bien Italia combatió en el bando ganador, se llevó mucho menos que sus aliados como botín de guerra, ni siquiera pudo recuperar ciertos territorios que le habían pertenecido en el pasado y había perdido a manos del Imperio Austro-húngaro.
En una sociedad que atravesaba una crisis de posguerra, es fácil que prendan discursos mesiánicos delirantes. Los primeros actos de los camisas negras fueron de hostigamiento a obreros, líderes sociales y sindicales que en muchos casos terminaban en brutales asesinatos. El fascismo, si bien estaba en minoría en un principio, pudo ir ganando popularidad en la sociedad al insistir sobre la inoperancia, debilidad o corrupción de las estructuras políticas y sindicales italianas, algo que los partidos de derecha de la actualidad siguen afirmando sobre sus opositores.
Los años de crecimiento del fascismo italiano se explican por una alianza tácita con el partido gobernante (el partido liberal... los nombres no son casuales, quién dijo que liberales y fascistas en el fondo no son aliados?) temía al crecimiento del comunismo y a la posible sovietización de los obreros italianos, es por esto que el surgimiento de un partido anticomunista con arrastre popular le vino como anillo al dedo a la clase dominante.
Otro detalle de aquel fascismo que lo asemeja a los actuales es el favoritismo de las élites dominantes, el fascismo congregó las simpatías de empresarios y terratenientes temerosos del bolchevismo, así también las clases medias que aceptaron el discurso del orden para salir de la crisis y de una mano dura a nivel político y hasta de sectores populares que creyeron algunas de las proclamas iniciales del Duce además de haber sido coptados por el plan de autarquía que abrió fuentes laborales durante el régimen de Mussolini.
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| Mussolini con Hitler |
El talón de Aquiles de los fascistas es su papel mesiánico, se ponen objetivos difíciles de cumplir, en el caso del fascismo italiano era recuperar la gloria perdida de tiempos del Imperio Romano, para ello Italia debía transformarse en una potencia imperial en un mundo que ya estaba prácticamente repartido. Para alterar este escenario se debía desencadenar una nueva guerra (muy a tono con el discurso siempre belicista del Duce) donde Italia obtuviera "lo que merecía", y qué mejor que el surgimiento de Adolf Hitler en Alemania, otro belicista, para tener un aliado fuerte.
Mussolini no tuvo en cuenta un detalle para nada menor, los pocos antecedentes de Italia en la guerra moderna (recordemos que Italia se conformó como país recién en la década de 1860) fueron más bien desastrosos y en la Segunda Guerra Mundial este aspecto no cambiaría. Para Hitler, Italia fue más bien un lastre que un aliado.
Con decepción Mussolini observaba que las derrotas de sus tropas se sucedían, que el sueño de la Italia imperial se derrumbaba, y que para humillación, Alemania debía encargarse de combatir en conflictos que las fuerzas de Mussolini iniciaban pero que no podían concluir por su incapacidad bélica.
Italia terminó invadida, con una guerra civil (porque como pasa en la actualidad, no se crean que este desastre hizo que el fascismo se quedara sin adeptos) y el final del Duce fue igual de deplorable: fusilado y colgado de los pies en una plaza de Milán.
Ante discursos belicistas, agresivos, a respuestas fáciles y drásticas en tiempos de crisis, ante la supresión del pensamiento, del análisis frío y crítico, viene bien repasar un poco que nos ocurrió en el pasado cuando algún iluminado vino con este tipo de "soluciones" a problemas muy complejos.
lunes, 22 de octubre de 2018
Las momias
A un siglo del surgimiento de las extremas derechas "modernas"
En breve se estarán cumpliendo 100 años del fin de la Primera Guerra Mundial, tras la cual tomaron fuerza incipientes partidos de ultraderecha o bien se crearon este tipo de agrupaciones en los países más perjudicados por el resultado de esta gran guerra.
Europa cambió abruptamente, imperios que dominaron el mundo por siglos se desmembraron (Austro-Húngaro, Otomano, alemán y ruso) dando lugar a terribles crisis sociales económicas y políticas incluso en los países vencedores. Estas crisis fueron el caldo de cultivo para que se fortalecieran posiciones que antes estaban en los márgenes de la política puesto que nadie las tomaba en serio y es en los momentos de conmoción social cuando el sistema político de un país puede virar dramática e impredeciblemente.
Así fue como el discurso de alguien como Adolf Hitler, quien parecía un delirante que era burlado por los parroquianos en bares de mala muerte adonde éste iba a dar sus discursos contra los inmigrantes, judíos, gitanos, homosexuales y todos aquellos países "inferiores" enemigos de Alemania empezó a encontrar asidero. Solo bastó una fuerte crisis para que aquellos borrachos que le escupían o tiraban manís al führer empezaban a pensar si ese loquito no tenía algo de razón. Hitler ganó elecciones, tuvo un amplio apoyo popular. Lo que pasó después, ya lo conocemos.
La segunda oleada ultraderechista
Con el siglo XXI se observa el surgimiento de nuevos tipos de crisis mayoritariamente originadas a propósito por sectores del poder a quienes nadie cuestiona por temor o por ignorancia. Con el presunto atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 se le dio impulso al hostigamiento sobre el mundo musulmán. En muchos sitios se confunde al fundamentalismo islámico con el credo mahometano sin analizar contextos ni matices.
Los discursos acerca de la necesidad de más orden y seguridad en detrimento de las libertades encontraron más asidero desde las guerras desatadas por la OTAN en Afganistán e Irak y sobre las crisis alentadas por potencias europeas en Somalía, Siria o Libia so excusa de combatir al terrorismo o liberar a esos pueblos de gobiernos que a los ojos de occidente representan dictaduras.
Las terribles crisis humanitarias sobre estos países (y otros más) llevan a la necesidad de mucha gente a migrar hacia Europa o EEUU buscando un futuro mejor. Por un lado este flujo inmigratorio le ha sido útil a varios países "ricos" para cubrir cierta demanda laborar que los locales no podían cubrir, y además la cuestión demográfica. Los países de Europa occidental tienen tasas de natalidad bajas que ponen en riesgo el sistema jubilatorio actual y futuro, por lo tanto la llegada de inmigrantes sirve también para paliar este problema.
Pero las crisis se suceden en el sistema económico actual, las burbujas financieras en 2008 en EEUU, la crisis financiera de Islandia, la crisis griega, entre otras, hacen que las finanzas mundiales permanentemente parecieran estar a punto de volar en pedazos y es en estos momentos críticos cuando a muchos les empiezan a preocupar los inmigrantes que les quitan el trabajo a los locales. Es así como comenzamos a ver el porcentaje creciente de partidos de ultra derecha en Italia (Fuorza Nuova), Holanda (Geert Wilders), Francia (con Marine Lepen a la cabeza quien llegó a un ballotage), Ucrania, Grecia (Amanecer Dorado), Noruega, Croacia o Reino Unido (UKIP). Estos partidos abominables tienen la extraña virtud de hacer parecer progresistas a aquellos que los enfrentan, y si bien en muchos lugares el ascenso se detuvo, los niveles de aceptación de estos discursos son preocupantemente más altos que hace dos décadas.
Los dinosaurios arribaron a nuestras costas
En toda América ha habido diversas agrupaciones de ultraderecha que rara vez arañaban un escaño en algún consejo municipal, pero tras unos 20 años en que diversas formas de progresismo iniciadas por Hugo Chávez en Venezuela, Lula da Silva en Brasil, Rafael Correa en Ecuador, Néstor-Cristina Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Lugo en Paraguay, Zelaya en Honduras, Pepe Mujica en Uruguay hay un resurgimiento virulento de diversas formas de derecha que no solo intentan conservar el poder, sino hacerlo a costa de perseguir a aquellos que lideraron estos gobiernos populares casi como única "virtud".
El odio promovido desde medios masivos de comunicación en estos países han hecho que gran parte de estos líderes antes mencionados sean hoy considerados los gobernantes más corruptos de la historia de sus pueblos y las derechas locales (con el apoyo de EEUU) se las han ingeniado muy bien para ofrecernos el paquete de transparencia+neoliberalismo+represión como si fuera indivisible, justamente, las políticas de asistencia social que sacaron a millones de latinoamericanos de la pobreza son vistas como un gasto sostenido por los sectores productivos (o sea, los más ricos) que beneficia a pobres vagos que no quieren trabajar. Esto se agudiza gracias a las políticas de empobrecimiento y crisis que promueve la derecha cuando toma el poder, los sectores de clase media que perdieron sus empleos dignamente remunerados durante la etapa del odiado populismo, empiezan a mirar con cariño trabajos que antes detestaban y que en muchos casos, realizan inmigrantes. Es allí donde empieza a germinar la xenofobia, una de las versiones de la batalla "pobres vs pobres" que tanto les conviene a los oligarcas que promueven la crisis. Otro conflicto fomentado es el de aquellos que se autoperciben como trabajadores a quienes nadie les regaló nada y forjaron su propio progreso contra los vagos que viven del estado sin trabajar gracias al asistencialismo.
El error está en que las clases medias cuando les va bien miran hacia arriba con ansias de alcanzar a aquellos ricos a quienes se admira desde las revistas frívolas, olvidando las necesidades de los de abajo, como si no existieran. Cuando la situación está mal, miran con rechazo a los de abajo, como parásitos que no trabajan o que les quitan el trabajo (¿en qué quedamos?) en lugar de ahora sí mirar a los de arriba y preguntarse porqué a esos ricos no les afecta la crisis, cuando son ellos los verdaderos responsables de originarlas para producir transferencia de recursos de manera regresiva bajo la aprobación de gobiernos de tendencia neoliberal. Todo lo anterior tiene un plus, existe un rebrote de los pensamientos fascistas y tradicionalistas otrora vergonzantes sobre ciertos cambios que se dieron en nuestras sociedades. Ampliación de derechos para mujeres, homosexuales, reconocimientos de diversidad de géneros y hasta derecho a interrupción del embarazo (que en algunos lugares no se llegó a aprobar), a los que estos sectores se opusieron de manera más o menos asolapada en su momento, hoy los rechazan a viva voz bajo el mote de "políticas de género" que tienden a.... destruir la familia (¿cuántas veces escuchamos esa estupidez?).
Jugar con fuego
En Brasil se está a punto de dar un nuevo paso en este Plan Cóndor II, la derecha está por ubicar como presidente a un defensor de la dictadura militar, el ex militar Jair Mesías Bolsonaro. Este sujeto tiene el apoyo de diversas iglesias evangélicas brasileñas dirigidas por magnates. A su vez, la derecha tradicional del PSDB y sus variantes no llega a captar voluntades como en los años '90, entonces hay espacio para un delirante que camufla su fascismo en desfachatez, algo así como una versión tropical de Donald Trump.
Se cree que muchas corporaciones le darán su voto de confianza a Bolsonaro para otorgarle una gobernabilidad inicial que le permita afianzarse, sin embargo, nadie sabe que podría hacer Bolsonaro por su cuenta ni los efectos del rechazo que podrían originar políticas abusivas de quien muchos de sus votantes definen como un futuro dictador de Brasil.
El economista Alemán Albert Hirschmann propuso la idea del péndulo social (o "Péndulo de Hirschmann") para explicar porqué cuando las sociedades se empiezan a sentir insatisfechas con el amparo estatal (burocracia, intervencionismo, corrupción, asistencialismo reales o exagerados) asumen posturas de derecha apoyando privatizaciones y un estado más pequeño. Cuando las sociedades se tornan críticas a los modelos de derecha (empobrecimiento, quita de derechos laborales y sociales, corrupción) apoyan opciones más progresistas. Estos ciclos no son cortos, y diera la impresión que estamos iniciando un ciclo de derecha regional cuyo fin ignoramos.
El cambio de época es evidente y se observa hasta en ámbitos donde era insospechado oír posturas reaccionarias. América Latina es una región especial, cuando el péndulo volvía a la izquierda, se frenaba su vaivén con dictaduras militares, ¿qué nos tendrán preparado ahora?
Una película llamada "Los niños de Brasil" jugaba con la idea de los clones de Hitler nacidos justamente en Brasil, ¿se "clonarán" los Bolsonaros en otros países de la región?¿Qué clase de democracia nos espera en los próximos años?
En breve se estarán cumpliendo 100 años del fin de la Primera Guerra Mundial, tras la cual tomaron fuerza incipientes partidos de ultraderecha o bien se crearon este tipo de agrupaciones en los países más perjudicados por el resultado de esta gran guerra.
Europa cambió abruptamente, imperios que dominaron el mundo por siglos se desmembraron (Austro-Húngaro, Otomano, alemán y ruso) dando lugar a terribles crisis sociales económicas y políticas incluso en los países vencedores. Estas crisis fueron el caldo de cultivo para que se fortalecieran posiciones que antes estaban en los márgenes de la política puesto que nadie las tomaba en serio y es en los momentos de conmoción social cuando el sistema político de un país puede virar dramática e impredeciblemente.
Así fue como el discurso de alguien como Adolf Hitler, quien parecía un delirante que era burlado por los parroquianos en bares de mala muerte adonde éste iba a dar sus discursos contra los inmigrantes, judíos, gitanos, homosexuales y todos aquellos países "inferiores" enemigos de Alemania empezó a encontrar asidero. Solo bastó una fuerte crisis para que aquellos borrachos que le escupían o tiraban manís al führer empezaban a pensar si ese loquito no tenía algo de razón. Hitler ganó elecciones, tuvo un amplio apoyo popular. Lo que pasó después, ya lo conocemos.
La segunda oleada ultraderechista
Con el siglo XXI se observa el surgimiento de nuevos tipos de crisis mayoritariamente originadas a propósito por sectores del poder a quienes nadie cuestiona por temor o por ignorancia. Con el presunto atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 se le dio impulso al hostigamiento sobre el mundo musulmán. En muchos sitios se confunde al fundamentalismo islámico con el credo mahometano sin analizar contextos ni matices.
Los discursos acerca de la necesidad de más orden y seguridad en detrimento de las libertades encontraron más asidero desde las guerras desatadas por la OTAN en Afganistán e Irak y sobre las crisis alentadas por potencias europeas en Somalía, Siria o Libia so excusa de combatir al terrorismo o liberar a esos pueblos de gobiernos que a los ojos de occidente representan dictaduras.
Las terribles crisis humanitarias sobre estos países (y otros más) llevan a la necesidad de mucha gente a migrar hacia Europa o EEUU buscando un futuro mejor. Por un lado este flujo inmigratorio le ha sido útil a varios países "ricos" para cubrir cierta demanda laborar que los locales no podían cubrir, y además la cuestión demográfica. Los países de Europa occidental tienen tasas de natalidad bajas que ponen en riesgo el sistema jubilatorio actual y futuro, por lo tanto la llegada de inmigrantes sirve también para paliar este problema.
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| Afiche de Forza Nuova |
Los dinosaurios arribaron a nuestras costas
En toda América ha habido diversas agrupaciones de ultraderecha que rara vez arañaban un escaño en algún consejo municipal, pero tras unos 20 años en que diversas formas de progresismo iniciadas por Hugo Chávez en Venezuela, Lula da Silva en Brasil, Rafael Correa en Ecuador, Néstor-Cristina Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Lugo en Paraguay, Zelaya en Honduras, Pepe Mujica en Uruguay hay un resurgimiento virulento de diversas formas de derecha que no solo intentan conservar el poder, sino hacerlo a costa de perseguir a aquellos que lideraron estos gobiernos populares casi como única "virtud".
El odio promovido desde medios masivos de comunicación en estos países han hecho que gran parte de estos líderes antes mencionados sean hoy considerados los gobernantes más corruptos de la historia de sus pueblos y las derechas locales (con el apoyo de EEUU) se las han ingeniado muy bien para ofrecernos el paquete de transparencia+neoliberalismo+represión como si fuera indivisible, justamente, las políticas de asistencia social que sacaron a millones de latinoamericanos de la pobreza son vistas como un gasto sostenido por los sectores productivos (o sea, los más ricos) que beneficia a pobres vagos que no quieren trabajar. Esto se agudiza gracias a las políticas de empobrecimiento y crisis que promueve la derecha cuando toma el poder, los sectores de clase media que perdieron sus empleos dignamente remunerados durante la etapa del odiado populismo, empiezan a mirar con cariño trabajos que antes detestaban y que en muchos casos, realizan inmigrantes. Es allí donde empieza a germinar la xenofobia, una de las versiones de la batalla "pobres vs pobres" que tanto les conviene a los oligarcas que promueven la crisis. Otro conflicto fomentado es el de aquellos que se autoperciben como trabajadores a quienes nadie les regaló nada y forjaron su propio progreso contra los vagos que viven del estado sin trabajar gracias al asistencialismo.
El error está en que las clases medias cuando les va bien miran hacia arriba con ansias de alcanzar a aquellos ricos a quienes se admira desde las revistas frívolas, olvidando las necesidades de los de abajo, como si no existieran. Cuando la situación está mal, miran con rechazo a los de abajo, como parásitos que no trabajan o que les quitan el trabajo (¿en qué quedamos?) en lugar de ahora sí mirar a los de arriba y preguntarse porqué a esos ricos no les afecta la crisis, cuando son ellos los verdaderos responsables de originarlas para producir transferencia de recursos de manera regresiva bajo la aprobación de gobiernos de tendencia neoliberal. Todo lo anterior tiene un plus, existe un rebrote de los pensamientos fascistas y tradicionalistas otrora vergonzantes sobre ciertos cambios que se dieron en nuestras sociedades. Ampliación de derechos para mujeres, homosexuales, reconocimientos de diversidad de géneros y hasta derecho a interrupción del embarazo (que en algunos lugares no se llegó a aprobar), a los que estos sectores se opusieron de manera más o menos asolapada en su momento, hoy los rechazan a viva voz bajo el mote de "políticas de género" que tienden a.... destruir la familia (¿cuántas veces escuchamos esa estupidez?).
Jugar con fuego
En Brasil se está a punto de dar un nuevo paso en este Plan Cóndor II, la derecha está por ubicar como presidente a un defensor de la dictadura militar, el ex militar Jair Mesías Bolsonaro. Este sujeto tiene el apoyo de diversas iglesias evangélicas brasileñas dirigidas por magnates. A su vez, la derecha tradicional del PSDB y sus variantes no llega a captar voluntades como en los años '90, entonces hay espacio para un delirante que camufla su fascismo en desfachatez, algo así como una versión tropical de Donald Trump.
Se cree que muchas corporaciones le darán su voto de confianza a Bolsonaro para otorgarle una gobernabilidad inicial que le permita afianzarse, sin embargo, nadie sabe que podría hacer Bolsonaro por su cuenta ni los efectos del rechazo que podrían originar políticas abusivas de quien muchos de sus votantes definen como un futuro dictador de Brasil.
El economista Alemán Albert Hirschmann propuso la idea del péndulo social (o "Péndulo de Hirschmann") para explicar porqué cuando las sociedades se empiezan a sentir insatisfechas con el amparo estatal (burocracia, intervencionismo, corrupción, asistencialismo reales o exagerados) asumen posturas de derecha apoyando privatizaciones y un estado más pequeño. Cuando las sociedades se tornan críticas a los modelos de derecha (empobrecimiento, quita de derechos laborales y sociales, corrupción) apoyan opciones más progresistas. Estos ciclos no son cortos, y diera la impresión que estamos iniciando un ciclo de derecha regional cuyo fin ignoramos.
El cambio de época es evidente y se observa hasta en ámbitos donde era insospechado oír posturas reaccionarias. América Latina es una región especial, cuando el péndulo volvía a la izquierda, se frenaba su vaivén con dictaduras militares, ¿qué nos tendrán preparado ahora?
Una película llamada "Los niños de Brasil" jugaba con la idea de los clones de Hitler nacidos justamente en Brasil, ¿se "clonarán" los Bolsonaros en otros países de la región?¿Qué clase de democracia nos espera en los próximos años?
sábado, 4 de agosto de 2018
La maldita enmienda
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| Foto de la película "El nacimiento de una nación" (1915) |
En la Guerra de Secesión (1861-1865) los estados del norte derrotaron a los estados del sur esclavista. Los estados sureños dedicados a la producción extractiva usaban mano de obra esclava de negros fundamentalmente. A consecuencia de esta guerra se aprueba esta enmienda que supone la abolición de la esclavitud. Sin embargo existe una frase que abre una ventana a cierta forma moderna de esclavitud. El texto de la enmienda es el siguiente:
Sección 1. Ni en los Estados Unidos ni en ningún lugar sujeto a su jurisdicción habrá esclavitud ni trabajo forzado, excepto como castigo de un delito del que el responsable haya quedado debidamente convicto.
Sección 2. El Congreso estará facultado para hacer cumplir este artículo por medio de leyes apropiadas.
Esto abre la posibilidad de utilizar a los condenados por cualquier delito como mano de obra barata para empresas no necesariamente pequeñas.
El resultado de aquella guerra no implicó un cambio de pensamiento profundo de la sociedad estadounidense que sigue actuando como si los negros fueran de segunda, engrosan el número de pobres en EEUU y pueblan las cárceles en una proporción mucho más alta que los blancos.
Los negros cargan con el estigma de la delincuencia
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| Reunión del KKK en Oregon |
A pesar del repudiable mensaje de la película, cierto prejuicio se marcó a fuego en el imaginario popular y hasta hoy abundan los casos de brutalidad policial contra negros por solo tener "actitud sospechosa".
EEUU tiene el 5% de la población mundial, pero el 25% de los presos de todo el planeta. Las desproporciones no acaban allí, mientras los negros conforman un 12.7% de la población estadounidense, más de la mitad de los encarcelados en EEUU son afroamericanos.
La guerra a las drogas
Como el exterminio directo no fue suficiente, la clase dominante blanca norteamericana persigue a los negros desde la "ley".
Ante la evidente discriminación y el indisimulable rechazo, los negros formaron agrupaciones, siguieron a líderes representativos que se animaron a cuestionar lo que parecía normal: la segregación.
Estos líderes que defendían la causa afroamericana fueron selectivamente asesinados por el estado como Martin Luther King, Malcolm X o Fred Hampton, líder del Partido de las Panteras Negras de Chicago. La excusa era el "riesgo" que representaban estos movimientos a la seguridad interior de EEUU, la época de mayor represión en este sentido coincide con el liderazgo en el FBI de John Edgar Hoover, sobre todo durante los años '60.
Raro, los negros nucleados representaban un problema para seguridad de EEUU, no así el KKK... el color hace la diferencia...
Como no se puede perseguir a los negros bajo la excusa de tener un color de piel "inconveniente", se inventaron razones. Los negros cuestionaron la política indisimuladamente racista de Washington objetando el injerencismo como la Guerra de Vietnam, por ejemplo.
Junto al movimiento hippie, los negros se resistieron a avalar la Guerra de Vietnam, un objetivo clave del gobierno de Richard Nixon. Para atacar este problema que ya afectaba la opinión pública tendiente a oponerse a la guerra, la administración Nixon inició una "guerra a las drogas" cuyo espíritu nos acompaña hasta estos días. Se sabía que negros militantes por su causa y hippies consumían cocaína y marihuana, entonces se los persiguió a ambos grupos por tenencia, consumo y de paso se los acusó de tráfico, penando severísimas condenas de cárcel.
ALEC...cionando a los delincuentes
Desde los tiempos de Nixon, la población carcelaria no ha parado de crecer. Gracias a la lucha contra las drogas (siempre infructuosa) y al "cumplimiento de la ley" ensalzado por las distintas administraciones blancas, sobre todo neoconservadoras. El endurecimiento de penas no hizo que disminuya la inseguridad pero llevó a que EEUU ostente el récord de tener casi 7 presos por cada mil habitantes lo que hace que el presupuesto en cárceles sea exorbitante.
Gran parte de los encarcelamientos se da en prisiones privadas en particular entre 1999 y 2014 el número de presos creció un 945% solo en cárceles privadas contratadas por el gobierno federal. Las cárceles privadas se transformaron en un gran negocio permaneciendo llenas. Éstas prisiones son administradas por empresas privadas que junto a otras corporaciones estadounidenses y políticos tanto demócratas como republicanos conforman un conglomerado llamado ALEC (American Legislative Exchange Council) donde, en cierta forma, las corporaciones en complicidad con los políticos hacen leyes a su medida, algo que debería estar prohibido, pero siempre los que dominan encuentran una grieta legal por donde hacer lo que ellos quieren. ¿Sino qué tipo de clase dominante serían sino pudieran hacer estas trampas?
Muchas de estas leyes son redactadas a la medida de las empresas, como las administradoras de cárceles que no solo pueden encerrar masivamente a la gente (en colaboración con las fuerzas de seguridad extremadamente represivas de EEUU), sino a permitir la explotación laboral por parte de otra empresas de los encarcelados en una forma de neoesclavismo.
Click aquí para ver el documental
martes, 31 de julio de 2018
La versión neoliberal del anarquismo
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| Isaiah Berlin |
Desde los años '70 a la actualidad, observamos que cada gobierno neoliberal entre sus primeras medidas aplica un fuerte achicamiento del estado en el contexto de la reducción de gastos. Desde los primeros experimentos en las dictaduras latinoamericanas a los gobiernos de Tatcher y Reagan durante los años '80, la prédica contra la burocracia estatal se ha vuelto común en este tipo de gobiernos que se ofrecen como garantes de la libertad individual como valor más relevante.
Es por esto que hacia los años '80 se llevó a cabo en Gran Bretaña un experimento en el cual se alentaba a los empleados públicos a alcanzar ciertas metas siguiendo sus propios intereses y no el bien común propio de la actividad que desarrollaban. En EEUU también ganó terreno la idea de dejar al mercado su autoregulación y de a poco los ciudadanos empezaron a creer que eran las corporaciones las que mejor representaban sus intereses y no tanto los políticos, que eran vistos como un estorbo, a menos que velaran por el propósito de esta "libertad" de mercado.
Este individualismo tuvo defensores que se apoyaban en teorías presuntamente científicas. Para estos el cooperativismo era perjudicial a la especie, y que en nuestros mismos genes está la esencia de sobrevivir. Esto nos lleva a tratar de perjudicar a quien consideramos un competidor natural y a privilegiar a aquellos que se parecen a nosotros. Se pudo comprobar que estas teorías estaban repletas de fallas.
En el tercer Capítulo "La Trampa - Te forzaremos a ser libre", Curtis menciona la interesante teoría de las dos libertades de Sir Isaiah Berlin. Este pensador ruso exiliado en Gran Bretaña sostenía que había una libertad positiva y otra negativa y en cierta forma estaban interconectadas.
La libertad positiva era la que emprendían los pueblos que querían despojarse de un poder tiránico y como ejemplo pueden citarse la Revolución Francesa, la Revolución Bolchevique (a la que Berlin criticó y de la que su familia escapó) o las guerras por liberación en África. Este tipo de libertad se consigue con una fuerte acción de las masas mediante el uso de la violencia, de ser necesario. Muchos intelectuales adhirieron a esta forma de liberación, como el caso del escritor francés Jean Paul Sartre
La libertad negativa es la libertad de cada individuo de hacer lo que quiera sin obstaculizar, se supone, la libertad de sus semejantes de hacer lo mismo. Una sociedad libre en el sentido negativo de Berlin carece de ideales comunes y el gobierno debe propiciar condiciones que permitan esta forma de libertad y promover leyes que la aseguren observando cualquier intervención extra del estado como un exceso, como un abuso contradictorio con la forma de democracia ligada a esta libertad, y que algunos nos quieren hacer creer que es la única.
Paradójicamente, en muchos países se impuso la libertad negativa a través de dictaduras (como el Plan Cóndor en Latinoamérica, por ejemplo) propiciando la libertad de mercado pero violando los derechos humanos. Justamente fue desde el último tercio del siglo XX que el concepto de democracia se conectó de manera inseparable al de libertad negativa (en palabras de Berlin, entiéndase, libre mercado) en gran parte por el aparato propagandístico de los EEUU, país que se adjudicó la tarea de expandir este tipo de libertad por aquellos países que se desviaban de este rumbo democrático, según la perspectiva de Washington.
Es por esto que abundan hasta estos días las intervenciones militares acusando la falta de libertad, como si esto fuera un riesgo para EEUU. Desde el ascenso de los neoconservadores al poder en EEUU, también se evidencia un crecimiento en la intervención de las grandes corporaciones en cuestiones políticas. A su vez, estas corporaciones han ido concentrado más y más poder en estos años, prestando funcionarios a varios gobiernos estadounidenses defensores del modelo de libre mercado (libertad negativa) y logrando las condiciones favorables para que muchas de ellas dominen su porción de mercado y hasta se transformaron en monopolio.
jueves, 19 de julio de 2018
Este es un cuento escrito por un loco
Imagínese que usted está jugando un juego contra un grupo de rivales que buscan lo mismo que usted, ganarle al resto. Usted mirará sus expresiones, analizará las estrategias que podrían estar llevando a cabo e intentaría no mostrar las debilidades propias alardeando de fortaleza (que con suerte, será real) buscando así intimarlos. Si consideramos que todos los jugadores tratan de hacer lo mismo buscando un logro personal (ganar el juego), se obtiene una red de interacciones acerca de como se puede desarrollar el juego y conjeturar quien podría ser el ganador.
Estas cuestiones han sido estudiadas por un matemático estadounidense, John Nash (1928-2015) quien desarrolló la Teoría de Juegos la cual se empleó en campos de lo más variados, desde la biología, la estrategia militar, la psicología y hasta las teorías económicas.
Aún hoy las potencias nucleares se jactan de su arsenal para disuadir a sus enemigos de atacarlos, esto fue lo que mantuvo el peligroso equilibrio de la Guerra Fría y es lo que hoy le permite a Corea del Norte sentarse a negociar en un plano de igualdad con EEUU.
Esta idea según la cual cada uno mira su juego y arma alianzas o traiciona según su necesidad de alcanzar sus propios objetivos fue llevada al ámbito de la economía por Friedrich von Hayek y otros muchos propagandistas de los que conocemos como economía de mercado o Neo-liberalismo.
¿Por qué "Neo"?
La escuela liberal del capitalismo que conocemos desde Adam Smith requiere de un estado fuerte que controle la economía sin obstaculizar los emprendimientos personales de los ciudadanos. Esto es, el estado fija las reglas dentro de las cuales se desarrolla un modelo capitalista. La escuela Neoliberal desarrollada desde mediados del siglo XX exige la mayor ausencia posible del estado como regulador dejando que los mercados se autoregulen. El estado (o mejor dicho, los gobiernos) debe encargarse de asegurar esta libertad sin la más mínima intervención.
¿Donde entra la Teoría de juegos de Nash? En que cada ciudadano, ahora llamado "consumidor", es libre en este modelo de elegir comprarse lo que quiera o aspirar al trabajo que quiera. Esto da lugar al egoísmo, que surja la competencia entre pares que aspiran lo mismo y la sociedad queda inmersa en un juego donde se alientan las tácticas individualistas y las traiciones no se cuestionan, si sirven para alcanzar un objetivo personal.
Fue así como en muchos países capitalistas de posguerra se empezó a cuestionar el papel intervencionista del estado vinculándolo a una faceta propia de los países soviéticos, con el temor que esto despertaba en Europa Occidental y EEUU. Así nace la idea de la libertad atada a la de libre mercado que con los años se intentará exportar al resto del mundo no sin injusticias, miseria y muerte.
La Teoría de Nash, a pesar de su solidez matemática, es inaplicable en la sociedad. La vida social no es un simple juego de cartas de reglas fijas y la psicología de los ciudadanos en este contexto es bastante más compleja que la de un jugador de quien solo se espera que dé lo mejor de si y no haga trampas. Vale tener en cuenta que en el momento de elaborar esta teoría simplificada e individualista, Nash padecía esquizofrenia paranoide, se sentía perseguido y creía oír voces en su cabeza.
Los desajustes de este modelo adoptado por la economía de mercado se empezaron a notar, pero en lugar de adaptar los modelos matemáticos a la realidad de una sociedad más compleja, se intentó adaptar la sociedad al modelo haciéndola más previsible. Las personas eran sometidas a diversos test psicológicos donde se catalogaba de desórdenes mentales la timidez, la ansiedad, las preocupaciones, la tristeza, el temor, sin tomar en cuenta si eran síntomas permanentes o propios de un momento especial que estaba viviendo la persona. Así afloraron muchos medicamentos como los antidepresivos que sirvieron para hacer que la gente encaje mejor en el sistema.
En esta primera parte del documental "La Trampa - Jode a tu compañero", el documentalista británico Adam Curtis nos muestra el aspecto más psicológico en que se funda este modelo socio económico.
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| John Nash |
Aún hoy las potencias nucleares se jactan de su arsenal para disuadir a sus enemigos de atacarlos, esto fue lo que mantuvo el peligroso equilibrio de la Guerra Fría y es lo que hoy le permite a Corea del Norte sentarse a negociar en un plano de igualdad con EEUU.
Esta idea según la cual cada uno mira su juego y arma alianzas o traiciona según su necesidad de alcanzar sus propios objetivos fue llevada al ámbito de la economía por Friedrich von Hayek y otros muchos propagandistas de los que conocemos como economía de mercado o Neo-liberalismo.
¿Por qué "Neo"?
La escuela liberal del capitalismo que conocemos desde Adam Smith requiere de un estado fuerte que controle la economía sin obstaculizar los emprendimientos personales de los ciudadanos. Esto es, el estado fija las reglas dentro de las cuales se desarrolla un modelo capitalista. La escuela Neoliberal desarrollada desde mediados del siglo XX exige la mayor ausencia posible del estado como regulador dejando que los mercados se autoregulen. El estado (o mejor dicho, los gobiernos) debe encargarse de asegurar esta libertad sin la más mínima intervención.
¿Donde entra la Teoría de juegos de Nash? En que cada ciudadano, ahora llamado "consumidor", es libre en este modelo de elegir comprarse lo que quiera o aspirar al trabajo que quiera. Esto da lugar al egoísmo, que surja la competencia entre pares que aspiran lo mismo y la sociedad queda inmersa en un juego donde se alientan las tácticas individualistas y las traiciones no se cuestionan, si sirven para alcanzar un objetivo personal.
Fue así como en muchos países capitalistas de posguerra se empezó a cuestionar el papel intervencionista del estado vinculándolo a una faceta propia de los países soviéticos, con el temor que esto despertaba en Europa Occidental y EEUU. Así nace la idea de la libertad atada a la de libre mercado que con los años se intentará exportar al resto del mundo no sin injusticias, miseria y muerte.
La Teoría de Nash, a pesar de su solidez matemática, es inaplicable en la sociedad. La vida social no es un simple juego de cartas de reglas fijas y la psicología de los ciudadanos en este contexto es bastante más compleja que la de un jugador de quien solo se espera que dé lo mejor de si y no haga trampas. Vale tener en cuenta que en el momento de elaborar esta teoría simplificada e individualista, Nash padecía esquizofrenia paranoide, se sentía perseguido y creía oír voces en su cabeza.
Los desajustes de este modelo adoptado por la economía de mercado se empezaron a notar, pero en lugar de adaptar los modelos matemáticos a la realidad de una sociedad más compleja, se intentó adaptar la sociedad al modelo haciéndola más previsible. Las personas eran sometidas a diversos test psicológicos donde se catalogaba de desórdenes mentales la timidez, la ansiedad, las preocupaciones, la tristeza, el temor, sin tomar en cuenta si eran síntomas permanentes o propios de un momento especial que estaba viviendo la persona. Así afloraron muchos medicamentos como los antidepresivos que sirvieron para hacer que la gente encaje mejor en el sistema.
En esta primera parte del documental "La Trampa - Jode a tu compañero", el documentalista británico Adam Curtis nos muestra el aspecto más psicológico en que se funda este modelo socio económico.
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Sociedad
miércoles, 28 de febrero de 2018
¿Por qué el nuevo Plan Condor toma fuerza en Argentina?
Si revisamos un poco la historia, no es extraño que la nueva ola neoliberal que existe actualmente en América Latina tenga su punta de lanza en un país como Argentina.
Recientemente, en el foro económico de Davos, el presidente Argentino Mauricio Macrì afirmó que "todos en Sudamérica somos descendientes de europeos", esta afirmación es falsa incluso si se hubiera referido exclusivamente a su país, Argentina. Macrì pertenece a una oligarquía que se cree la verdadera nación, mientras que existe una sub-nación argentina a disposición de la primera, ignorada, empobrecida, originaria y pasible de ser abusados por la clase dominante.
Ahora, ¿donde radica este concepto? ¿cuáles son sus fuentes? Existe una frase atribuida al escritor mexicano Octavio Paz que realza la presunta proveniencia europea de los argentinos:
"Los mexicanos vienen de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos de los barcos"
Si un escritor como Paz se hace eco de este mito, ha de ser porque su poder propagandístico ha llegado lejos y lleva años repitiéndose.
La Argentina blanca contra el indio
Fue la clase dominante argentina la más interesada en difundir esta idea, tomar a los pueblos originarios como ajenos a la Argentina, tomarlos como extranjeros en su propia tierra, contra los que existe una tensión por la posesión de la tierra y se los considera como una amenaza a la "Argentina blanca".
Durante la etapa del virreinato del Río de la Plata hasta finales del siglo XIX existía tensión con las tribus hostiles que ponían en riesgo los bienes de los terratenientes que como mancha de aceite se fueron quedando con sus tierras. Aún así existieron durante estos años tratados y hasta intercambios comerciales con tribus no hostiles y hasta amigas del hombre blanco.
Sin embargo, la existencia de una gran parte del territorio bajo dominio aborigen, que el gobierno argentino no podía controlar, era una preocupación para varias personalidades políticas, como el caso de Domingo Faustino Sarmiento (presidente durante 1868-74) quien consideraba a los pueblos originarios como una raza imposible de ser asimilada y que debían ser exterminados sin contemplación siquiera con los niños, a quienes les atribuía un odio instintivo a la "civilización". Esta idea cobró fuerza hasta la década de 1880 en la cual el general Julio Argentino Roca encabezó la denominada por la historiografía liberal argentina Campaña o Conquista del Desierto, en la cual se tomaron los territorios poblados por pueblos originarios asesinando a gran parte de su población, sin importar si se trataba de tribus hostiles o amigas. Observemos el nombre que se eligió: "Desierto", se negaba hasta en ese nombre que esas tierras (que de desierto tienen poco) estuvieran ocupadas por seres humanos. La excusa para ocupar ese territorio era que si no lo ocupaba el ejército argentino, lo harían los chilenos o los británicos... siempre tienen excusa.
Así fue como los miembros de la clase dominante, cuyos antecesores se enriquecieron durante la colonia con el tráfico de esclavos mayormente, los que se apoderaron de enormes extensiones de tierras desde la llanura pampeana hasta el extremo sur de la Patagonia.
La Argentina tradicional contra el extranjero
A esas tierras extensísimas robadas al indio había que trabajarlas, y había falta de mano de obra, es por eso que la clase dominante, que controlaba el poder político, decidió atraer inmigrantes europeos para poblar suelo argentino.
Esta premisa alcanzó rango constitucional: "El estado argentino promoverá la inmigración europea" la cual fue alterada recién en 1994...
Sin embargo estos europeos (mayormente españoles e italianos aunque había polacos y ucranianos) traían las ideas propias de los socialistas y anarquistas que estaban en boga en Europa y en Argentina eran desconocidas. La clase dominante, en gran parte dedicada a la ganadería, administraba el país como una estancia y no reconocía derechos laborales.
Muchos inmigrantes europeos fueron devueltos a sus países debido a la Ley de Residencia, votada para expulsar a "aquellos que no se ajusten a las tradiciones argentinas", o sea, dejarse explotar y no quejarse. Otros se vieron envueltos en hechos de violencia, atentados y fueron víctimas de la feroz represión del régimen oligárquico.
La peculiar versión del fascismo
A pesar de crímenes y expulsiones, el germen de la rebelión contra las injusticias prendió en muchos argentinos. Esto fue una permanente preocupación para la oligarquía hacia la década de 1920.
Contemplando lo que ocurría en Europa, la preocupación de que en Argentina se replicara algo parecido a la Revolución Rusa hizo que los sectores más conservadores de la clase dominante y la Iglesia Católica unieran fuerzas para luchar con el fin de proteger sus privilegios aunque no lo llamaban así, sino que hablaban de defender la patria y su tradición cristiana.
El surgimientos del nazi-fascismo en Europa tuvo un eco especial en Argentina, los grupos fascistas argentinos se asumían católicos, mientras Mussolini en Italia pregonaba la ruptura con la iglesia. Asimismo, el fascismo argentino buscaba proteger las riquezas de los poderosos y sus pares italianos y alemanes, decían defender un socialismo de estado*.
Sin embargo compartían con sus pares europeos el odio al marxismo y a los judíos, acusando a éstos últimos de traer costumbres "ajenas a la tradición argentina". Otra vez la élite arrogándose el deber de determinar que es la patria y que no es. Organizaron golpes de estado y formaron grupos armados parapoliciales para detener la injerencia comunista, y de paso seguir sometiendo al país.
Las contradicciones internas de la derecha argentina ha llevado a pujas entre diferentes sectores, algunos más corporativos (fascistas), afines al papel de las fuerzas armadas y otros más extranjerizantes (luego llamados cipayos) compuesto por los terratenientes, ganaderos, productores agropecuarios y luego por la incipiente élite industrial. Este sector era proclive a celebrar toda clase de acuerdos comerciales con las potencias dominantes, primero con el Reino Unido, y luego con EEUU, que los beneficiara sin importar el perjuicio que podría ocasionar al resto de la población.
Esta alianza con EEUU en particular, hizo que los sectores concentrados de derecha le pidieran ayuda a la embajada norteamericana y al ejército cuando veían comprometidos sus intereses.
Una derecha ¿moderna?
Los autodefinidos como liberales en Argentina son neoliberales en lo económico, católicos en lo religioso y fascistas en lo político.
Las dictaduras militares eran preciadas por la oligarquía argentina porque podían hacer toda clase de operaciones financieras que les permitiera aumentar sus riquezas, total el riesgo caía sobre la población que terminaba pagando sus deudas. Caído en desgracia el fascismo militar clásico, las fuerzas armadas quedaron como meras gendarmes de los privilegios de los ricos. Mediante el temor, reprimían las protestas de la población consciente de su empobrecimiento con técnicas de crimen, tortura y desaparición forzada. Las fuerzas armadas quedaron arraigadas al concepto erróneo de defensa de la patria impuesto por la élite desde la época de Sarmiento, donde patria significaba el status de la élite, una versión reducida de la Argentina sin los "indeseables" a los que nos referíamos al principio.
Hoy Argentina está gobernada por la derecha nuevamente, y no muestra nada novedoso, salvo su capacidad de distraer a la gente de las calamidades que su plan económico naturalmente genera. No se ha observado ninguna ruptura del actual gobierno argentino con los principios clásicos de la élite dominante argentina que hemos enunciado en estas líneas y se describen en este documental que les presentamos.
*Esta idea la ponemos en duda desde esta página, creemos que todos los fascismos en el fondo buscan proteger los privilegios de una élite.
Recientemente, en el foro económico de Davos, el presidente Argentino Mauricio Macrì afirmó que "todos en Sudamérica somos descendientes de europeos", esta afirmación es falsa incluso si se hubiera referido exclusivamente a su país, Argentina. Macrì pertenece a una oligarquía que se cree la verdadera nación, mientras que existe una sub-nación argentina a disposición de la primera, ignorada, empobrecida, originaria y pasible de ser abusados por la clase dominante.Ahora, ¿donde radica este concepto? ¿cuáles son sus fuentes? Existe una frase atribuida al escritor mexicano Octavio Paz que realza la presunta proveniencia europea de los argentinos:
"Los mexicanos vienen de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos de los barcos"
Si un escritor como Paz se hace eco de este mito, ha de ser porque su poder propagandístico ha llegado lejos y lleva años repitiéndose.
La Argentina blanca contra el indio
Fue la clase dominante argentina la más interesada en difundir esta idea, tomar a los pueblos originarios como ajenos a la Argentina, tomarlos como extranjeros en su propia tierra, contra los que existe una tensión por la posesión de la tierra y se los considera como una amenaza a la "Argentina blanca".
Durante la etapa del virreinato del Río de la Plata hasta finales del siglo XIX existía tensión con las tribus hostiles que ponían en riesgo los bienes de los terratenientes que como mancha de aceite se fueron quedando con sus tierras. Aún así existieron durante estos años tratados y hasta intercambios comerciales con tribus no hostiles y hasta amigas del hombre blanco.
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| Campo de concentración mapuche |
Así fue como los miembros de la clase dominante, cuyos antecesores se enriquecieron durante la colonia con el tráfico de esclavos mayormente, los que se apoderaron de enormes extensiones de tierras desde la llanura pampeana hasta el extremo sur de la Patagonia.
La Argentina tradicional contra el extranjero
A esas tierras extensísimas robadas al indio había que trabajarlas, y había falta de mano de obra, es por eso que la clase dominante, que controlaba el poder político, decidió atraer inmigrantes europeos para poblar suelo argentino.
Esta premisa alcanzó rango constitucional: "El estado argentino promoverá la inmigración europea" la cual fue alterada recién en 1994...
Sin embargo estos europeos (mayormente españoles e italianos aunque había polacos y ucranianos) traían las ideas propias de los socialistas y anarquistas que estaban en boga en Europa y en Argentina eran desconocidas. La clase dominante, en gran parte dedicada a la ganadería, administraba el país como una estancia y no reconocía derechos laborales.
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| J.F Uriburu, dictador (1930-32) |
La peculiar versión del fascismo
A pesar de crímenes y expulsiones, el germen de la rebelión contra las injusticias prendió en muchos argentinos. Esto fue una permanente preocupación para la oligarquía hacia la década de 1920.
Contemplando lo que ocurría en Europa, la preocupación de que en Argentina se replicara algo parecido a la Revolución Rusa hizo que los sectores más conservadores de la clase dominante y la Iglesia Católica unieran fuerzas para luchar con el fin de proteger sus privilegios aunque no lo llamaban así, sino que hablaban de defender la patria y su tradición cristiana.
El surgimientos del nazi-fascismo en Europa tuvo un eco especial en Argentina, los grupos fascistas argentinos se asumían católicos, mientras Mussolini en Italia pregonaba la ruptura con la iglesia. Asimismo, el fascismo argentino buscaba proteger las riquezas de los poderosos y sus pares italianos y alemanes, decían defender un socialismo de estado*.
Sin embargo compartían con sus pares europeos el odio al marxismo y a los judíos, acusando a éstos últimos de traer costumbres "ajenas a la tradición argentina". Otra vez la élite arrogándose el deber de determinar que es la patria y que no es. Organizaron golpes de estado y formaron grupos armados parapoliciales para detener la injerencia comunista, y de paso seguir sometiendo al país.
Las contradicciones internas de la derecha argentina ha llevado a pujas entre diferentes sectores, algunos más corporativos (fascistas), afines al papel de las fuerzas armadas y otros más extranjerizantes (luego llamados cipayos) compuesto por los terratenientes, ganaderos, productores agropecuarios y luego por la incipiente élite industrial. Este sector era proclive a celebrar toda clase de acuerdos comerciales con las potencias dominantes, primero con el Reino Unido, y luego con EEUU, que los beneficiara sin importar el perjuicio que podría ocasionar al resto de la población.
Esta alianza con EEUU en particular, hizo que los sectores concentrados de derecha le pidieran ayuda a la embajada norteamericana y al ejército cuando veían comprometidos sus intereses.
Una derecha ¿moderna?
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| Presidente Macrì junto a Mariano Rajoy, primer ministro español |
Las dictaduras militares eran preciadas por la oligarquía argentina porque podían hacer toda clase de operaciones financieras que les permitiera aumentar sus riquezas, total el riesgo caía sobre la población que terminaba pagando sus deudas. Caído en desgracia el fascismo militar clásico, las fuerzas armadas quedaron como meras gendarmes de los privilegios de los ricos. Mediante el temor, reprimían las protestas de la población consciente de su empobrecimiento con técnicas de crimen, tortura y desaparición forzada. Las fuerzas armadas quedaron arraigadas al concepto erróneo de defensa de la patria impuesto por la élite desde la época de Sarmiento, donde patria significaba el status de la élite, una versión reducida de la Argentina sin los "indeseables" a los que nos referíamos al principio.
Hoy Argentina está gobernada por la derecha nuevamente, y no muestra nada novedoso, salvo su capacidad de distraer a la gente de las calamidades que su plan económico naturalmente genera. No se ha observado ninguna ruptura del actual gobierno argentino con los principios clásicos de la élite dominante argentina que hemos enunciado en estas líneas y se describen en este documental que les presentamos.
*Esta idea la ponemos en duda desde esta página, creemos que todos los fascismos en el fondo buscan proteger los privilegios de una élite.
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viernes, 16 de febrero de 2018
Los Miserables: La carroña del capitalismo
A muchos nos ha ocurrido que en plena calle, por sitios populosos y céntricos, nos interrumpe el paso algunas persona de no más de 25 años quien con mucha frescura nos pide un aporte para alguna causa benéfica en nombre de alguna organización no gubernamental (ONG).
Estos jóvenes portan pecheras con el nombre de estas ONG de fama mundial: Unicef, Médicos sin Fronteras, Missing Children, Greenpeace, Cáritas, etc. aunque no son enviados por éstas, sino que son empleados de empresas privadas dedicadas a captar donaciones de transeúntes.
Parte de estas donaciones quedan para estas empresas que contratan jóvenes por su escaso costo laboral, además de ofrecerles un trabajo basura donde deben captar un alto número de donativos o serán despedidos. Se sabe de lo difícil que es para muchos jóvenes conseguir su primer empleo, oferta a estas empresas les sobra, y cuando sobra oferta laboral, la calidad de los derechos laborales mengua.
Las ONG que contratan estos servicios, más preocupadas por recaudar, hacen oídos sordos a esta problemática. Los jóvenes que hacen estos trabajos se acostumbran a trabajar para producir, a ver como normal sentirse estresados bajo la presión de jefes que no les permiten sindicalizarse. Este tipo de empleados "ablandados" son muy útiles para el capitalismo actual, porque desde el inicio se acostumbraron a trabajar de manera indigna.
Pero hasta aquí no hemos hablado de una de las peores lacras del capitalismo, de los carroñeros que hacen dinero a costa de los pobres.
Mucho del dinero que inocentemente las personas donan presuntamente a una ONG (o en principio eso se cree), una ínfima porción se destina a ayuda efectiva, mientras que mucho se va en promoción, empresas que captan donaciones y hasta en honorarios para los empresarios dueños de estas ONG que se llevan grandes ganancias que ridiculizan las minucias que llegan a los desposeídos a quienes se supone que ayudan.
Por ejemplo, se ha puesto de moda en Europa el turismo humanitario, hay empresas que cobran a personas comunes dispuestas a ir a sitios apartados como África o el sudeste asiático a ayudar en orfanatos o en centros de refugiados que forman parte de este programa. Las empresas que cobran miles de euros por cada viaje, proveen de escasísimos materiales a estos centros, por lo tanto estos voluntarios tienen que improvisar actividades a realizar en estos sitios.
Estos centros de ayuda humanitaria también hacen su negocio, muchos están ubicados en las zonas turísticas para captar donativos de turistas y hay orfanatos que hasta ofrecen espectáculos y artesanías brindadas por los mismos niños para pedir donaciones, algo sospechado de trabajo infantil.
En países como Camboya la caridad es todo un negocio, existen huérfanos falsos, niños de familias pobres que son captados por estos orfanatos y que los padres no pueden recuperar a menos que paguen altas cifras de dinero. Estos niños son obligados a trabajar y son víctimas de toda clase de abusos.
Otro gran negocio es la reconstrucción tras catástrofes. El caso de Haití es elocuente, se trata de uno de los países más pobres del mundo y sufrió un terremoto en 2010 que destruyó gran parte del país. Gran parte de la población se quedó sin hogar y Naciones Unidas destinó fondos favoreciendo a empresas que construyen refugios, lugares temporales de pobre calidad cuyos síntomas de deterioro se evidencian mucho antes de que se alcance su máximo de vida útil.
Estos armadores de refugios hacen estas pocilgas con extremo minimalismo a fin de ahorrar dinero, con poco espacio y materiales innobles, de rápido deterioro y tanto o más caros como una vivienda digna con comodidades básicas. La gente vive en una precariedad permanente y viven entre refugio y refugio, no se alientan programas habitacionales permanentes.
Existen ONG tan carroñeras que arman refugios de pobrísima calidad para los desesperados a quienes se les cobra por permanecer allí o ser corridos por matones que trabajan dentro de la misma organización.
Se habla poco de las ONG, su papel político en muchos países y los multimillonarios que las sostienen mientras evaden impuestos en sus respectivos países.
Estos jóvenes portan pecheras con el nombre de estas ONG de fama mundial: Unicef, Médicos sin Fronteras, Missing Children, Greenpeace, Cáritas, etc. aunque no son enviados por éstas, sino que son empleados de empresas privadas dedicadas a captar donaciones de transeúntes.
Parte de estas donaciones quedan para estas empresas que contratan jóvenes por su escaso costo laboral, además de ofrecerles un trabajo basura donde deben captar un alto número de donativos o serán despedidos. Se sabe de lo difícil que es para muchos jóvenes conseguir su primer empleo, oferta a estas empresas les sobra, y cuando sobra oferta laboral, la calidad de los derechos laborales mengua.
Las ONG que contratan estos servicios, más preocupadas por recaudar, hacen oídos sordos a esta problemática. Los jóvenes que hacen estos trabajos se acostumbran a trabajar para producir, a ver como normal sentirse estresados bajo la presión de jefes que no les permiten sindicalizarse. Este tipo de empleados "ablandados" son muy útiles para el capitalismo actual, porque desde el inicio se acostumbraron a trabajar de manera indigna.
Pero hasta aquí no hemos hablado de una de las peores lacras del capitalismo, de los carroñeros que hacen dinero a costa de los pobres.
Mucho del dinero que inocentemente las personas donan presuntamente a una ONG (o en principio eso se cree), una ínfima porción se destina a ayuda efectiva, mientras que mucho se va en promoción, empresas que captan donaciones y hasta en honorarios para los empresarios dueños de estas ONG que se llevan grandes ganancias que ridiculizan las minucias que llegan a los desposeídos a quienes se supone que ayudan.Por ejemplo, se ha puesto de moda en Europa el turismo humanitario, hay empresas que cobran a personas comunes dispuestas a ir a sitios apartados como África o el sudeste asiático a ayudar en orfanatos o en centros de refugiados que forman parte de este programa. Las empresas que cobran miles de euros por cada viaje, proveen de escasísimos materiales a estos centros, por lo tanto estos voluntarios tienen que improvisar actividades a realizar en estos sitios.
Estos centros de ayuda humanitaria también hacen su negocio, muchos están ubicados en las zonas turísticas para captar donativos de turistas y hay orfanatos que hasta ofrecen espectáculos y artesanías brindadas por los mismos niños para pedir donaciones, algo sospechado de trabajo infantil.
En países como Camboya la caridad es todo un negocio, existen huérfanos falsos, niños de familias pobres que son captados por estos orfanatos y que los padres no pueden recuperar a menos que paguen altas cifras de dinero. Estos niños son obligados a trabajar y son víctimas de toda clase de abusos.
Otro gran negocio es la reconstrucción tras catástrofes. El caso de Haití es elocuente, se trata de uno de los países más pobres del mundo y sufrió un terremoto en 2010 que destruyó gran parte del país. Gran parte de la población se quedó sin hogar y Naciones Unidas destinó fondos favoreciendo a empresas que construyen refugios, lugares temporales de pobre calidad cuyos síntomas de deterioro se evidencian mucho antes de que se alcance su máximo de vida útil.
Estos armadores de refugios hacen estas pocilgas con extremo minimalismo a fin de ahorrar dinero, con poco espacio y materiales innobles, de rápido deterioro y tanto o más caros como una vivienda digna con comodidades básicas. La gente vive en una precariedad permanente y viven entre refugio y refugio, no se alientan programas habitacionales permanentes.
Existen ONG tan carroñeras que arman refugios de pobrísima calidad para los desesperados a quienes se les cobra por permanecer allí o ser corridos por matones que trabajan dentro de la misma organización.
Se habla poco de las ONG, su papel político en muchos países y los multimillonarios que las sostienen mientras evaden impuestos en sus respectivos países.
sábado, 18 de noviembre de 2017
Más vale temer que ser feliz
En su libro "El Príncipe", Nicolás Maquiavelo dice que entre ser amado o temido, mientras no se pueda contar con ambas aptitudes, conviene ser temido. El temor es una sensación que anula el discernimiento de la sociedad y desvía su atención a aquello a lo que debe temer.
Maquiavelo fundaba su afirmación en el temor que inspira el gobernante sobre las masas, el miedo puede inhibir más rebeliones que el amor, la perversión, ambición e instinto de traición que moran en lo más recóndito del alma humana (aspecto que Maquiavelo intuía y que fue ampliamente estudiado por el Psicoanálisis) pueden hacer que se traicione a quien se ama, incluso aunque éste no nos haya dado motivos para ello, pero quien inspira temor, se sabe que cuenta con un arma para tomar represalias.
Este gran documental de Adam Curtis nos muestra el uso del temor para encarrilar una sociedad aparentemente sin rumbo por culpa de los vicios propuestos por la vida liberal.
El temor a occidente en el mundo árabe
Vamos a conocer la historia de Sayyed Qubt (foto), un egipcio que vivió en EEUU y observó con preocupación el estilo de vida americano: el egoísmo, la frivolidad, la falta de valores, lo que él definió como una sociedad corrupta desde su base. Qubt se mostró preocupado con los indicios de esa forma de vida en Egipto en los años '60 y manifestó su plan para fortalecer el rol del Islam para impedir la instalación de esa forma de vida.
Sin embargo lo peor del estilo de vida americano se instaló en Egipto, lo que había predicho Qubt finalmente se cumplió. Como respuesta a esto, Qubt formó la Hermandad Musulmana, una agrupación que buscará restaurar los valores perdidos por un modo de vida esencialmente corrupto. No solo en Egipto, sino en casi todo el mundo árabe se produjo una puja entre dictaduras prooccidentales (y apartadas de los valores islámicos, confundiendo modernización con occidentalización de la forma de vida) y sectores restauradores con mayor o menor grado de violencia. Muchos seguidores de Qubt formaron, luego de su muerte, la Jihad Islámica. Haciendo una interpretación radical de los análisis de Qubt, consideraron que aquellos que asimilaron los vicios de occidente estaban infectados de Jahilliyah una inconsciencia que sumía a la sociedad en un estado de barbarie asolapada que destruía los lazos sociales y morales del Islam, a tal efecto, podían considerar infieles a aquellos que siguieran este estilo de vida y matarlos. Estos actos terroristas despertarían el temor de la sociedad que así comprendería que seguían una senda equivocada. Por lo general, la percepción social de los actos terroristas era bastante diferente a lo que los jihadistas auguraban.
El temor rojo
En EEUU también había preocupación en algunos sectores conservadores por la pérdida de valores tradicionales que exhibía la sociedad norteamericana hacia la década del ´50 y ´60. El estado de bienestar de post guerra molestaba particularmente a un grupo de académicos liderado por Leo Strauss que luego se llamarían los neoconservadores. Como ya hemos hecho referencia en otras notas, este grupo "neocon" estaba inquieto con una sociedad estadounidense que cuestionaba la injerencia en otros países en el ámbito exterior y del papel de los ricos empresarios que aspiraban a controlar la economía (y la política) desde las sombras.
Con el arribo de muchos de estos neoconservadores a la Casa Blanca (bajo gobiernos republicanos fundamentalmente) se fomentó el temor a algún enemigo externo. Primero fue a la Unión Soviética, aunque la CIA no encontró evidencias de un desarrollo armamentístico que supusiera la destrucción de EEUU por parte de la URSS, los sectores neoconservadores elaboraron una serie de mitos y fantasías para justificar la rivalidad con los soviéticos atribuyéndoles una maldad inherente a su ideología. Los neocons exaltaron la imagen de los EEUU como garantes del bien, aquellos que llevan libertad y democracia a los pueblos oprimidos, la idea del destino manifiesto.
Lo peor que pudo ocurrir fue la caída de la URSS en 1991, para poner el foco en otro enemigo, los neocons apuntaron contra el terrorismo islámico aprovechando el atentado del 11-S (oh casualidad, ocurrido bajo un gobierno republicano plagado de neoconservadores) ese horror generado en la sociedad fue útil para controlarla mejor permitiendo que ésta resigne libertad a cambio de seguridad. Es que estos gobiernos que apelan al temor como forma de control se ponen en un papel de protectores de la misma sociedad a la que atemorizan: te invento un miedo a algo (a lo que no le temías, o cuya existencia quizá no conocías) y luego te digo que yo te protegeré contra eso.
¿Será casual que ahora el gobierno de Donald Trump (otro republicano rodeado de neocons) insista tanto con el tema de Corea del Norte?
Maquiavelo fundaba su afirmación en el temor que inspira el gobernante sobre las masas, el miedo puede inhibir más rebeliones que el amor, la perversión, ambición e instinto de traición que moran en lo más recóndito del alma humana (aspecto que Maquiavelo intuía y que fue ampliamente estudiado por el Psicoanálisis) pueden hacer que se traicione a quien se ama, incluso aunque éste no nos haya dado motivos para ello, pero quien inspira temor, se sabe que cuenta con un arma para tomar represalias.
Este gran documental de Adam Curtis nos muestra el uso del temor para encarrilar una sociedad aparentemente sin rumbo por culpa de los vicios propuestos por la vida liberal.
El temor a occidente en el mundo árabe
Vamos a conocer la historia de Sayyed Qubt (foto), un egipcio que vivió en EEUU y observó con preocupación el estilo de vida americano: el egoísmo, la frivolidad, la falta de valores, lo que él definió como una sociedad corrupta desde su base. Qubt se mostró preocupado con los indicios de esa forma de vida en Egipto en los años '60 y manifestó su plan para fortalecer el rol del Islam para impedir la instalación de esa forma de vida.
Sin embargo lo peor del estilo de vida americano se instaló en Egipto, lo que había predicho Qubt finalmente se cumplió. Como respuesta a esto, Qubt formó la Hermandad Musulmana, una agrupación que buscará restaurar los valores perdidos por un modo de vida esencialmente corrupto. No solo en Egipto, sino en casi todo el mundo árabe se produjo una puja entre dictaduras prooccidentales (y apartadas de los valores islámicos, confundiendo modernización con occidentalización de la forma de vida) y sectores restauradores con mayor o menor grado de violencia. Muchos seguidores de Qubt formaron, luego de su muerte, la Jihad Islámica. Haciendo una interpretación radical de los análisis de Qubt, consideraron que aquellos que asimilaron los vicios de occidente estaban infectados de Jahilliyah una inconsciencia que sumía a la sociedad en un estado de barbarie asolapada que destruía los lazos sociales y morales del Islam, a tal efecto, podían considerar infieles a aquellos que siguieran este estilo de vida y matarlos. Estos actos terroristas despertarían el temor de la sociedad que así comprendería que seguían una senda equivocada. Por lo general, la percepción social de los actos terroristas era bastante diferente a lo que los jihadistas auguraban.
El temor rojo
En EEUU también había preocupación en algunos sectores conservadores por la pérdida de valores tradicionales que exhibía la sociedad norteamericana hacia la década del ´50 y ´60. El estado de bienestar de post guerra molestaba particularmente a un grupo de académicos liderado por Leo Strauss que luego se llamarían los neoconservadores. Como ya hemos hecho referencia en otras notas, este grupo "neocon" estaba inquieto con una sociedad estadounidense que cuestionaba la injerencia en otros países en el ámbito exterior y del papel de los ricos empresarios que aspiraban a controlar la economía (y la política) desde las sombras.
Con el arribo de muchos de estos neoconservadores a la Casa Blanca (bajo gobiernos republicanos fundamentalmente) se fomentó el temor a algún enemigo externo. Primero fue a la Unión Soviética, aunque la CIA no encontró evidencias de un desarrollo armamentístico que supusiera la destrucción de EEUU por parte de la URSS, los sectores neoconservadores elaboraron una serie de mitos y fantasías para justificar la rivalidad con los soviéticos atribuyéndoles una maldad inherente a su ideología. Los neocons exaltaron la imagen de los EEUU como garantes del bien, aquellos que llevan libertad y democracia a los pueblos oprimidos, la idea del destino manifiesto.
Lo peor que pudo ocurrir fue la caída de la URSS en 1991, para poner el foco en otro enemigo, los neocons apuntaron contra el terrorismo islámico aprovechando el atentado del 11-S (oh casualidad, ocurrido bajo un gobierno republicano plagado de neoconservadores) ese horror generado en la sociedad fue útil para controlarla mejor permitiendo que ésta resigne libertad a cambio de seguridad. Es que estos gobiernos que apelan al temor como forma de control se ponen en un papel de protectores de la misma sociedad a la que atemorizan: te invento un miedo a algo (a lo que no le temías, o cuya existencia quizá no conocías) y luego te digo que yo te protegeré contra eso.
¿Será casual que ahora el gobierno de Donald Trump (otro republicano rodeado de neocons) insista tanto con el tema de Corea del Norte?
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jueves, 21 de septiembre de 2017
El bulevar de los sueños rotos
Vivimos inmersos en una gran maraña de mentiras, algunos a esta falsa realidad la llaman la "matrix", en la cual los órganos de poder permanentemente nos imponen conductas, nos distraen, nos dicen que es bueno y que no, nos cercenan permanentemente el espíritu crítico y lo único que nos queda es no creer en nada y terminar observando la actualidad con pesimismo y, en palabras del documentalista Adam Curtis, frialdad irónica.
El siguiente documental llamado Hiper-Normalización hecho para la BBC nos muestra la propaganda realizada desde los años '70 por los sectores del poder dominante para mantener el control social, incluso en momentos donde parecían perderlo. Esta propaganda no le hizo asco al uso de la mentira, intensificandola en los últimos años.
La bomba atómica de los pobres
La película de Adam Curtis tiene varios puntos centrales, uno de ellos es el juego de EEUU con parte del mundo árabe, como la injerencia de EEUU para favorecer a Israel y fragmentar al mundo islámico hizo que algunos estados fomentaran los atentados suicidas como mecanismo de defensa.
Aquí se relata la historia de Hafez al Assad, presidente de Siria desde 1971 hasta su muerte en 2000 y padre del actual gobernante Bashar al Assad, que se sintió traicionado por Henry Kissinger quien ejercía un doble discurso para favorecer a Israel. La intervención de EEUU en el Líbano, so excusa de frenar la matanza de palestinos por parte de minorías cristianas (ante la mirada cómplice del ejército israelí) fue intolerable para el líder sirio, en consecuencia al Assad forjó alianza con Irán, que se mantiene hasta hoy, para combatir con atacantes suicidas e infringir daño a países con mayor poderío militar y ajenos a sufrir masacres en sus territorios.
EEUU es una superpotencia, nadie lo duda, pero se cuida de enfrentar a enemigos que le puedan ocasionar grandes e imprevisibles daños aunque los supere militarmente (esto explica los constantes actos disuasorios de Corea del Norte en estos días). Las heridas de Vietnam seguían doliendo, y en el Líbano la partida de las tropas enviadas por Ronald Reagan fue vergonzosa.
H. al Assad se dio cuenta de esto y logró mantener a raya por años a las potencias incluso haciendo inteligencia al organizar atentados que luego no se los iban a adjudicar al gobierno sirio, occidente eligió su chivo expiatorio.
El coronel nunca tuvo quien le escriba
Al ver el enfado interno que provocó la huida de los marines del Líbano y las víctimas norteamericanas por atentados terroristas en Europa, Ronald Reagan buscó a un rival fácil para echarle la culpa y dar la impresión a sus ciudadanos que estaba tomando las riendas del asunto: el coronel Muammar Gadafi.
El presidente libio estaba aislado, no lo comprendían ni los mismos presidente de otros estados árabes quienes no confiaban en él. Gadafi encajaba en la categoría del caudillo megalómano al que las acusaciones falsas de EEUU lejos de indignarlo, le alimentaban el ego y se hizo cargo de atentados que el estado libio no estaba a la altura de poder coordinar.
La imagen de villano exótico de Gadafi incluso fue explotada por el cine propagandista de Hollywood que a la hora de mostrar tiranos repugnantes se inspiraban en la figura del líder libio que gracias a la fama que le hicieron en EEUU, alcanzó fama mundial de "malo". El perfil más bajo y de apariencia más occidental de Hafez al Assad no encajaba en este estereotipo que buscaba difundir Washington.
Los atentados suicidas en Oriente medio no cesaban, al mundo se le ocultaban las atrocidades cometidas por Saddam Hussein contra los kurdos y contra los iraníes usando armas químicas provistas por occidente, pero todo el mundo estaba con los ojos puestos en Libia.
Con los años Gadafi pasó al bando de los buenos y tuvo un triste final. Durante los primeras años del siglo XXI se lo mostró como un líder aprobado por occidente, esto fue porque reconoció como propios los atentados que le adjudicaron y que no cometió, para que le levantaran embargos económicos que oprimían al país y que también accedió a destruir armas de destrucción masiva... que nunca tuvo...
La historia de su caída y la traición de la que fue víctima en sus últimos años fue un claro ejemplo de como se puede presentar un movimiento de liberación en el marco de una conspiración llevada a cabo por mercenarios pagados por potencias extranjeras cuyos mandatarios pocos años antes se reunían con Gadafi y se sacaban fotos con el tirano redimido vuelto a caer en desgracia.
La falsa ciberlibertad
Por los años '80 se da el crecimiento incesante de lo que conocemos como ciberespacio, lo que parecía ciencia ficción se convertía en realidad, y el desconocimiento de estas nuevas tecnologías hacía que muchos pecaran por inocentes creyendo que el espacio virtual creado por la informática estaba exento de la regulación de los poderosos.
Las grandes empresas utilizan hasta el día de hoy la informática para hacer negocios, conocer a sus clientes más de lo que estos imaginan y los gobiernos para espiarnos. Además existe una oligarquía tecnológica que determina que contenidos deben estar más accesibles para los usuarios y cuales no nos enteraremos jamás de su existencia.
Las redes sociales son un fenómeno que aparentemente es un ejemplo de libertad, pero está harto demostrado el uso de la manipulación política vacía de contenidos, como en las marchas de Occupy Wall Street en EEUU, muy bueno el discurso antisistema, somos el 99%, todo muy bonito... pero no concretaron nada, sabían que no les gustaba del sistema, pero no sabían como ponerse de acuerdo en cambiarlo. Conclusión: hoy los gobierna Donald Trump, un ejemplo de alguien que piensa en mantener con sus privilegios a la clase dominante y que hizo negocios a expensas del estado.
La mentira está allá afuera
Este documental hace mención a la moda ovni que tan bien supieron desarrollar en EEUU desde el caso Rosswell, los misterios del área 51, el cine, la televisión (Alf, The X-Files) e innumerables relatos más o menos conspiranoicos de avistajes ovnis analizados algunos de ellos por... ufólogos...
Las teorías alienígenas son distractivas, inquietantes y nos tranquilizan como especie, no somos malos por naturaleza, nos vuelve malvados el poder que una raza extraterrestre ejerce sobre los órganos de poder que controlan el planeta, el supuesto pacto entre la clase dominante y los alienígenas.
Lamentablemente para los fanáticos de los seres del espacio exterior, se sabe que muchos avistamientos de ovnis eran de aparatos hechos en la tierra en el marco, muchos de ellos, de experimentos de las fuerzas armadas de EEUU, otros eran para distraer a la gente simplemente.
La película echa luz sobre la manipulación de la cual somos víctimas en la actualidad, la cual no es nueva, solo diferente porque se emplean nuevas herramientas tecnológicas, los villanos hoy no son Gadafi, Ceausescu o Hussein, sino el gobierno norcoreano o Nicolás Maduro ¿es que acaso las únicas calamidades que ocurren en el mundo pasan en esos 2 países?
Como en los años 30, otra vez se vuelve a acusar a los inmigrantes cuando los verdaderos culpables de nuestras desgracias son gente de muchísimo poder a quienes se nos ha enseñado a admirar y envidiar o que ni siquiera les interesa que los conozcamos.
La historia de la infamia está plagada de términos hermosos: libertad, democracia, república y se puede leer en Facebook.
El siguiente documental llamado Hiper-Normalización hecho para la BBC nos muestra la propaganda realizada desde los años '70 por los sectores del poder dominante para mantener el control social, incluso en momentos donde parecían perderlo. Esta propaganda no le hizo asco al uso de la mentira, intensificandola en los últimos años.
La bomba atómica de los pobres
La película de Adam Curtis tiene varios puntos centrales, uno de ellos es el juego de EEUU con parte del mundo árabe, como la injerencia de EEUU para favorecer a Israel y fragmentar al mundo islámico hizo que algunos estados fomentaran los atentados suicidas como mecanismo de defensa.
Aquí se relata la historia de Hafez al Assad, presidente de Siria desde 1971 hasta su muerte en 2000 y padre del actual gobernante Bashar al Assad, que se sintió traicionado por Henry Kissinger quien ejercía un doble discurso para favorecer a Israel. La intervención de EEUU en el Líbano, so excusa de frenar la matanza de palestinos por parte de minorías cristianas (ante la mirada cómplice del ejército israelí) fue intolerable para el líder sirio, en consecuencia al Assad forjó alianza con Irán, que se mantiene hasta hoy, para combatir con atacantes suicidas e infringir daño a países con mayor poderío militar y ajenos a sufrir masacres en sus territorios.
EEUU es una superpotencia, nadie lo duda, pero se cuida de enfrentar a enemigos que le puedan ocasionar grandes e imprevisibles daños aunque los supere militarmente (esto explica los constantes actos disuasorios de Corea del Norte en estos días). Las heridas de Vietnam seguían doliendo, y en el Líbano la partida de las tropas enviadas por Ronald Reagan fue vergonzosa.
H. al Assad se dio cuenta de esto y logró mantener a raya por años a las potencias incluso haciendo inteligencia al organizar atentados que luego no se los iban a adjudicar al gobierno sirio, occidente eligió su chivo expiatorio.
El coronel nunca tuvo quien le escriba
Al ver el enfado interno que provocó la huida de los marines del Líbano y las víctimas norteamericanas por atentados terroristas en Europa, Ronald Reagan buscó a un rival fácil para echarle la culpa y dar la impresión a sus ciudadanos que estaba tomando las riendas del asunto: el coronel Muammar Gadafi.
El presidente libio estaba aislado, no lo comprendían ni los mismos presidente de otros estados árabes quienes no confiaban en él. Gadafi encajaba en la categoría del caudillo megalómano al que las acusaciones falsas de EEUU lejos de indignarlo, le alimentaban el ego y se hizo cargo de atentados que el estado libio no estaba a la altura de poder coordinar.
La imagen de villano exótico de Gadafi incluso fue explotada por el cine propagandista de Hollywood que a la hora de mostrar tiranos repugnantes se inspiraban en la figura del líder libio que gracias a la fama que le hicieron en EEUU, alcanzó fama mundial de "malo". El perfil más bajo y de apariencia más occidental de Hafez al Assad no encajaba en este estereotipo que buscaba difundir Washington.Los atentados suicidas en Oriente medio no cesaban, al mundo se le ocultaban las atrocidades cometidas por Saddam Hussein contra los kurdos y contra los iraníes usando armas químicas provistas por occidente, pero todo el mundo estaba con los ojos puestos en Libia.
Con los años Gadafi pasó al bando de los buenos y tuvo un triste final. Durante los primeras años del siglo XXI se lo mostró como un líder aprobado por occidente, esto fue porque reconoció como propios los atentados que le adjudicaron y que no cometió, para que le levantaran embargos económicos que oprimían al país y que también accedió a destruir armas de destrucción masiva... que nunca tuvo...
La historia de su caída y la traición de la que fue víctima en sus últimos años fue un claro ejemplo de como se puede presentar un movimiento de liberación en el marco de una conspiración llevada a cabo por mercenarios pagados por potencias extranjeras cuyos mandatarios pocos años antes se reunían con Gadafi y se sacaban fotos con el tirano redimido vuelto a caer en desgracia.
La falsa ciberlibertad
Por los años '80 se da el crecimiento incesante de lo que conocemos como ciberespacio, lo que parecía ciencia ficción se convertía en realidad, y el desconocimiento de estas nuevas tecnologías hacía que muchos pecaran por inocentes creyendo que el espacio virtual creado por la informática estaba exento de la regulación de los poderosos.
Las grandes empresas utilizan hasta el día de hoy la informática para hacer negocios, conocer a sus clientes más de lo que estos imaginan y los gobiernos para espiarnos. Además existe una oligarquía tecnológica que determina que contenidos deben estar más accesibles para los usuarios y cuales no nos enteraremos jamás de su existencia.
Las redes sociales son un fenómeno que aparentemente es un ejemplo de libertad, pero está harto demostrado el uso de la manipulación política vacía de contenidos, como en las marchas de Occupy Wall Street en EEUU, muy bueno el discurso antisistema, somos el 99%, todo muy bonito... pero no concretaron nada, sabían que no les gustaba del sistema, pero no sabían como ponerse de acuerdo en cambiarlo. Conclusión: hoy los gobierna Donald Trump, un ejemplo de alguien que piensa en mantener con sus privilegios a la clase dominante y que hizo negocios a expensas del estado.
La mentira está allá afuera
Este documental hace mención a la moda ovni que tan bien supieron desarrollar en EEUU desde el caso Rosswell, los misterios del área 51, el cine, la televisión (Alf, The X-Files) e innumerables relatos más o menos conspiranoicos de avistajes ovnis analizados algunos de ellos por... ufólogos...
Las teorías alienígenas son distractivas, inquietantes y nos tranquilizan como especie, no somos malos por naturaleza, nos vuelve malvados el poder que una raza extraterrestre ejerce sobre los órganos de poder que controlan el planeta, el supuesto pacto entre la clase dominante y los alienígenas.
Lamentablemente para los fanáticos de los seres del espacio exterior, se sabe que muchos avistamientos de ovnis eran de aparatos hechos en la tierra en el marco, muchos de ellos, de experimentos de las fuerzas armadas de EEUU, otros eran para distraer a la gente simplemente.
La película echa luz sobre la manipulación de la cual somos víctimas en la actualidad, la cual no es nueva, solo diferente porque se emplean nuevas herramientas tecnológicas, los villanos hoy no son Gadafi, Ceausescu o Hussein, sino el gobierno norcoreano o Nicolás Maduro ¿es que acaso las únicas calamidades que ocurren en el mundo pasan en esos 2 países?
Como en los años 30, otra vez se vuelve a acusar a los inmigrantes cuando los verdaderos culpables de nuestras desgracias son gente de muchísimo poder a quienes se nos ha enseñado a admirar y envidiar o que ni siquiera les interesa que los conozcamos.
La historia de la infamia está plagada de términos hermosos: libertad, democracia, república y se puede leer en Facebook.
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