Por siglos muchos pensadores han analizado los sistemas político-económicos y las pujas de poder entre los más privilegiados y aquellos que querían ganar derechos.
En este último siglo se impuso un modelo ideológico que asocia libertad y democracia con libre mercado, pero atención, esta democracia es meramente política bajo un férreo control de masas, no hay lugar para la democracia económica. Está bien hablar de igualdad de derechos, libertades y garantías hasta que llegamos al punto de que estas igualdades deben desarrollarse en el plano económico, es allí donde nos acusan de totalitarios, de comunistas, y nos convencen de esta libertad sesgada: puedes consumir todo lo que quieras (o puedas), pensar lo que quieras, pero no cuestiones tu pobreza, ni los iluminados que te gobiernan.
Esta plutocracia, sería inadmisible para un enorme número de ciudadanos perjudicados por el modelo que ésta impone de no ser por un hábil sistema de propaganda que nos mantiene esclavizados, pero conformes con este yugo que no somos capaces de cuestionar.
Los movimientos obreros, sindicales, anarquistas y socialistas surgidos a fines del siglo XIX plantearon una encrucijada para las clases dominantes quienes ya no podían sostener las fraudulentas formas de gobierno que mantuvieron bajo la fachada de democracias restringidas (en gran parte de occidente las mujeres, los negros, aborígenes y los inmigrantes no podían votar por más que se hubieran nacionalizado), sus riquezas, así como sus empresas eran fuertemente cuestionadas por el pueblo.
Las guerras fueron laboratorios para experimentar con muchas herramientas que hoy nos son habituales (sin ir más lejos, internet es un invento militar), una de ellas son las relaciones públicas, si una fuerte propaganda en EEUU transformó a la Primera Guerra Mundial de una lejana contienda entre viejos y decadentes imperios en una cruzada patriótica, ¿lo mismo no serviría para recuperar la imagen de las empresas dominantes?

A ver si nos damos cuenta finalmente que somos unos dominados y se les pudre todo.