La verdad, aunque esté en minoría, sigue siendo la verdad...

La burguesía disfraza su propio interés particular, para que de tal forma, ese interés particular forme parte del interes general

martes, 31 de enero de 2017

Cómo lavar cerebros en unos simples pasos


Dominar las voluntades es el objetivo de cualquier partido político o religión. La forma de captar seguidores, fanáticos o fieles asegura una mayor repercusión de los mensajes moldeando el sentido común de toda la sociedad.
Muchas técnicas se han implementado para debilitar la voluntad de la gente de manera que acepte sin cuestionamientos determinados mensajes que no aceptaría sin el sometimiento a estas engañosas tácticas.
  1. El canto: Muy utilizado en religiones. Todos los cultos tienen cantos para diferentes tipos de rezos y celebraciones. El canto grupal típico de los templos produce, un efecto de trance entre los feligreses algo así como una leve hipnosis que elimina cualquier pensamiento racional y crítico, este fenómeno incluso se da en los estadios de fútbol. Estos cantos se caracterizan por ser repetitivos y es sabido que la repetición de ciertas frases, hecha de determinada forma y en un marco propicio alteran la conciencia. Muchos sacerdotes emplean la misa para enviar mensajes políticos, los cuales, de ser efectuados luego de los ritos mencionados, podrían ser asimilados con menos trabas por los feligreses.
  2. Aislar al individuo: Se sabe que la unión hace la fuerza y aquellos que ostentan el poder procuran evitar por todos los medios cualquier tipo de alianza entre aquellos a quienes consideran sus dominados. Las logias, sindicatos, sociedades de socorro mutuo, ciertos partidos políticos han sido cuestionados y hasta perseguidos por los sectores dominantes a través de la historia, máxime si se trata de aquellos que buscan combatir las desigualdades y cuestionar los privilegios. Es por ello que se aspira al individualismo, a que cada uno mediante su capacidad sea proveedor de su propio progreso, a que se mire al colega con desconfianza, como si fuera un competidor en lugar de verlo como un posible aliado que nos pueda ayudar ante los atropellos. El individuo aislado es pasible de asimilar el discurso dominante con mucha facilidad. El aislamiento es, además, un castigo muy utilizado para doblegar a presos políticos y para obligar a los implicados en causas judiciales a hacer determinadas declaraciones que se esperan de ellos.
  3. Dependencia y Miedo: Esto ocurre en muchos ámbitos laborales, cuando el trabajador se siente temeroso de perder su trabajo, ese temor le produce una empatía con sus patrones muy similar al llamado Síndrome de Estocolmo que sufren los secuestrados hacia sus captores. Un trabajador dependiente y temeroso puede delatar a compañeros y hasta justificar la arbitrariedad de sus patrones confiando en un improbable ascenso. El temor es un arma muy utilizada en muchas empresas para abolir los reclamos laborales como la suba de salarios o la estabilidad laboral. El despido de los revoltosos opera como un escarmiento colectivo y genera un efecto sobre el resto de los trabajadores que evitarán hacer reclamos futuros para no correr la misma suerte.
  4. Las actividades grupales: En muchas empresas modernas se fomentan reuniones de trabajo, retiros espirituales y hasta viajes en grupo para afianzar el grupo de trabajo, realizar actividades deportivas o compartir ideas (brainstorming). Esto puede llevar a creer a los empleados que sus jefes los tienen en gran consideración y doblegarles el espíritu crítico. Estas actividades alejarán a estos empleados de los reclamos de sus pares forjando una genuflexión ascendente.
  5. La falta de sueño: Es una forma de tortura, pasar muchas horas sin dormir produce alteraciones en la mente. Muchas sectas fomentan el escaso dormir entre sus fieles, en los interrogatorios muchos detenidos son sometidos a luz potente y ruidos molestos a toda hora para sacar de ellos una confesión o delación, así también en las fuerzas armadas los superiores suelen someter a los soldados a toda clase de ejercicios físicos en medio de la madrugada interrumpiendo su sueño bajo la excusa de que éstos soldados estén preparados para cualquier imprevisto. El ámbito militar no solo es un sitio de adoctrinamiento físico y estratégico sino muchas veces ideológico, y a veces, es específicamente lo último.
  6. Autocrítica Pública: Es el resultado de una combinación de varias de las anteriores. Suponga usted que un trabajador comete un error en la empresa donde trabaja, sus jefes lo presionan, lo doblegan, para que haga una confesión humillante y pública de sus actos so pena de un severo escarmiento. Esto rara vez le ocurre a los empleados consentidos de la patronal, sino más bien a aquellos considerados rebeldes. Este escarnio sirve o bien para que el castigado se retire voluntariamente o se doblegue a los intereses de sus superiores. Esta técnica se utilizó en guerras también, se sabe que muchos prisioneros fueron ablandados por sus captores para hablar mal de su presidente, de su país y así mostrar estos relatos en televisión como para demostrar quienes son los malos. El proceso de cómo se obtuvo esa declaración, claro, jamás se muestra.
  7. El exceso de Amor: ¿Suena raro? Es una técnica que se viene implementando hasta en la política. La gentileza y el cariño suelen ablandar a los más duros. Ante un trato amable las personas bajan la guardia y se sienten confiadas ante aquellos que demuestran un trato gentil y afectuoso, esto se potencia si viene acompañado de una estética pulcra. El amor no abunda en una sociedad individualista y desconfiada del prójimo, hay mucha gente sola, carente de amigos y de amor. Esto es sabido por aquellos que quieren captar voluntades, saben que ofrecer muestras de cariño a personas carente del mismo, convertirá a éstas en fanáticos seguidores: "si son tan amorosos, no pueden ser malos, me mostraron afecto desinteresadamente, cuando nadie más lo hacía". Esta técnica propia de las sectas ha sido emulada por candidatos políticos cuyo caudal de votos no surge de su ideología, inteligencia o propuestas, sino de mostrarse angelicales y/o amorosos.
  8. Repetición incesante de ideas: Esto es algo que muy bien sabía Joseph Goebbels, jefe de propaganda nazi. Las clases dominantes y sus medios de propaganda son afectas al cliché. Por ejemplo, si hace falta convencer a la población de que es necesario aumentar las tarifas de electricidad, lo repetirán hasta el cansancio, los políticos, los diarios, la tv, las redes sociales, hasta llegar a las señoras en la cola del supermercado, eso quiere decir que doblegaron a fuerza de repetir la misma consigna, así tenga justificaciones pobres, a la gente común. Esto se aplica a muchas antipáticas medidas neoliberales inadmisibles sin este tipo de campañas y a la difamación, si todo el mundo dice que "fulano es un corrupto", una de dos, o te creerás finalmente que lo es, o adaptarás paulatinamente tu pensamiento para no desechar esa posibilidad por temor a sentirte el único tonto que piensa diferente a la inmensa mayoría de la población. Es aquí donde uno olvida que una mentira repetida por todos nunca se transforma en verdad.
  9. La Neolengua: El abuso de eufemismos y eliminación de palabras prohibidas es algo que nos hace recordar a George Orwell en 1984. Hay términos que generan un impacto negativo en la sociedad y son cambiados por otros más amigables o carentes de connotación revulsiva, por ejemplo llamar sinceramiento de tarifas a la brutal suba de las mismas, emprendedurismo al trabajo autónomo por lo general precario, trabajadores informales a los trabajadores en negro, tropas de paz por ejército ocupante o en guerra, atentados o provocaciones se usan para grupos o países "malos" desde la cosmovisión de estos sectores (Hamas, Corea del Norte, Irán, Siria) ahora si la matanza la ejercen del bando de los "buenos" pasan a ser represalias (Israel, OTAN), a los desocupados en España se los denomina trabajadores en paro.
  10. Mensajes instantáneos o Flashes: Esta técnica ha sido implementada muchas veces en el cine, sobre todo en el género acción y terror de las películas de Hollywood. Producir la sensación de que en cualquier momento va a pasar algo que nos pondrá los nervios de punta o que elevará nuestra adrenalina al máximo. Ese tipo de películas llenas de explosiones, choques de autos, persecuciones, riñas espectaculares, aparición de monstruos, rebajan al mínimo nuestra capacidad de análisis puesto que estamos compenetrados en la fantasía que nos propone la película (mayor cuanto mejor sea ésta, sino se convertiría en una farsa). Estas escenas vienen acompañadas por una música de fondo que potencian estas sensaciones. Esto ha sido aprovechado por los medios de comunicación, muchos noticieros proponen noticias extremadamente cortas tipo flash que nos llevan del humor, al fastidio, luego a la congoja, para finalizar en el pronóstico del tiempo en menos de 5 minutos. Esta vorágine de ideas no nos permite analizar cada noticia, y ese es el efecto buscado, apelar a las sensaciones y no a la razón. También hay programas de debate de la actualidad donde el intercambio violento de frases, agresiones gratuitas, prejuicios y escasez de argumentos vienen acompañados de una opresiva música de fondo que propone tensión permanente y en algunos casos, acompañado por ruidos burlescos de los sonidistas. En un marco así se hace difícil sacar conclusiones sensatas de este tipo de debates.
  11. La medicación y alimentación: Este ítem amerita ser tomado con pinzas, porque no está totalmente demostrado que ciertos alimentos contengan sustancias que nos hagan menos críticos. Llama la atención que en estos tiempos cada vez más características de la personalidad son tomadas como una enfermedad, una es la timidez por la cual recomiendan tratamientos y en algunos casos medicación. Otro caso llamativo es una afección habitualmente asociada a los adolescentes llamada Trastorno Negativista Desafiante (TND) vinculada ahora a aquellos que osan cuestionar la autoridad. El diagnóstico es bastante subjetivo y en casos extremos se puede recomendar la medicación con anfetaminas. Rebelarse contra la autoridad o negarse a cumplir con órdenes superiores que a uno le parezcan aberrantes, puede ser considerado como una enfermedad.
Cada vez más cerca del Mundo Feliz de Huxley?