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La burguesía disfraza su propio interés particular, para que de tal forma, ese interés particular forme parte del interes general

domingo, 13 de marzo de 2016

FMI Parte 3: "Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de EEUU"

México es el país más poblado de Hispanoamérica y una de las economías más importantes de occidente, sin embargo, este país de numerosas riquezas naturales es también uno de los más desiguales, conteniendo una gran parte de su población bajo la línea de pobreza.
La situación económica mexicana no es cómoda, su frontera norte es con EEUU, país que durante el siglo XIX le quitó
Mapa de México en 1847
 aproximadamente un 40% de su anterior territorio para formar los estados de Texas, Nuevo México, Arizona, Nevada, California, Colorado y Utah, receptor de gran parte de la diáspora que conforma en muchos casos la mano de obra no calificada en el mercado laboral estadounidense, y que influye dramáticamente en la economía mexicana hasta nuestros días.
Como buena parte de los países latinoamericanos, México también posee una oligarquía autóctona que oficia como un ejército de ocupación, afín al comportamiento cipayo y beneficiaria de las riquezas naturales del país gracias a explotar a enormes masas de mexicanos pobres, incultos y pertenecientes a etnias originarias o mestizas.
Esta oligarquía prebendaria gobernó el país hasta entrado el siglo XX, por años se encargó de endeudarlo y empobrecerlo. Esta situación de despojo cesó con la
Revolución Mexicana liderada, entre otros, por Pancho Villa y Emiliano Zapata, que estalló en 1910 derrocando poco después al dictador Porfirio Díaz tras 34 años de tiranía. La revolución produjo reformas en el reparto del poder político y las riquezas previo incluso al surgimiento de la URSS. Los dirigentes revolucionarios determinaron un cese del pago de la deuda externa que atrajo las antipatías de Washington ya bastante elevadas gracias los informes alarmistas que el embajador norteamericano en el DF enviaba a esa capital.
México pudo cancelar la deuda generada, entre otros por el dictador Díaz, recién en los años 40 y pagando sólo una mínima fracción de la misma gracias a su apoyo aliado durante la Segunda Guerra Mundial.
Poco después, se crea el Fondo Monetario Internacional, México es uno de los primeros países en asociarse a este club que por aquel entonces parecía bastante altruista, se dedicaría a ayudar a los estados miembros en sus finanzas para superar la crisis de posguerra.
Durante los años '50 México vivió cierta etapa de bienestar, alcanzó un grado de industrialización elevado para los estándares latinoamericanos y contaba con una deuda externa mínima. En estos años no había dejado de gobernar el Partido Revolucionario Institucional (PRI), creado durante la Revolución y que con el paso de los años iría olvidándose de aquellos principios revolucionarios que lo gestaron. Esta etapa de desarrollo pudo extenderse hasta los años '60 cuando se hizo evidente cierto desgaste, descontento social, huelgas, represión a los estudiantes en Tlatelolco, crecientes sospechas de corrupción, capitalismo de amigos y otra vez, un creciente endeudamiento para intentar sostener la endeble estructura.
México en los años '70 contó con un golpe de suerte, el descubrimiento de yacimientos petroleros. Esto dio lugar a la gran empresa de hidrocarburos estatal PEMEX.  La conversión de México en una potencia petrolera regional produjo una primavera económica que no duraría mucho, México también fue víctima del fácil endeudamiento salvador, de la injerencia del FMI en política interna, malas decisiones en la administración del petróleo y en presiones del exterior para privatizar empresas públicas, conclusión: otra vez todos los costos los pagaría la parte más empobrecida del pueblo mexicano.

Carlos Salinas de Gortari (Presidente 1988-1994)
Durante los '80, la ola neoliberal también se hizo presente en México, nuevos magnates crecidos gracias la especulación financiera y favores políticos se transformaron en dueños de multinacionales, y como otros estados de Latinoamérica, tuvo su representante neoliberal por excelencia en el gobierno, quien se encargaría de consumar la obra de entregar al país a las garras del mercado internacional, efectuar toda clase de negociados para favorecer a las clases dominantes, la banca e intereses extranjeros y privatizar más bienes estatales: Carlos Salinas de Gortari.
Este virtual virrey del FMI cumplió con todas las recetas neoliberales que ya conocemos de memoria por su permanente fracaso en resolver problemas económicos y en su alto éxito en generarlos (desigualdad, pobreza, concentración de la riqueza, destrucción de la industria local, especulación financiera, corrupción a escala internacional, fuga de capitales, desocupación, ¿seguimos?). Durante su gobierno se vio nacer el Movimiento Zapatista de Liberación Nacional (MZLN) con base en el estado sureño de Chiapas, de tendencia de izquierda, con fuerte impronta indigenista y que rescató mucho de aquellos líderes revolucionarios cuya lucha ya había sido olvidada por los políticos mexicanos en general aunque ostentaran su militancia en el PRI que de revolucionario le queda el nombre.
Enrique Peña Nieto, actual presidente de México

Hoy México sigue siendo citado como un país "ejemplar" por los referentes neoliberales que deliberadamente omiten la perpetua desigualdad social, la migración desesperada a EEUU, el flagelo del narcotráfico que dio lugar a organizaciones mafiosas que el estado no sólo no puede controlar, sino que muchas veces protege, la concentración de la riqueza en cada vez menos manos y un sometimiento a las decisiones del FMI y el Banco Mundial.
En tiempos donde una nueva ola neoliberal vuelve a asolar América Latina con ideas no tan nuevas, viene bien ver este documental sobre la acción del FMI en México para recordar algunas características de un organismo al que muchos tratan de hacer pasar por salvador.
Las crisis son el fruto de malas decisiones de los pueblos, y estas se toman gracias al olvido de aquellos acontecimientos que generaron crisis anteriores. Ninguna historia se repetiría si hiciéramos permanentemente un ejercicio responsable de la memoria.